Por MARIANO GORODISCH - Hay que llevar el dólar a $ 6,50, exigió a los gritos el temido secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, al llamar por teléfono a los dueños de las principales casas de cambio de la City porteña. Y les explicó los fundamentos de una cifra que no es aleatoria: Como se trata de un dólar negro no paga IVA, así que al oficial de $ 5,40 hay que sumarle el 21% y te da $ 6,50, detalló el funcionario, cuyo objetivo primordial es reducir la brecha entre el oficial y el blue.
La pretensión de Moreno todavía no terminó de concretarse si bien el blue se desinfló en forma notable y hoy cotiza por debajo de los $ 8. Pero lo que verdaderamente terminó con la bicicleta que se dio en llamar dólar Colonia la extracción de divisas en los cajeros uruguayos para hacerse de billetes baratos no fue tanto esta reducción del spread entre el oficial y el paralelo sino la decisión de las tarjetas de crédito de autoregularse (por presiones del BCRA, desde luego) y reducir el límite de los adelantos de efectivo en el exterior a u$s 50 mensuales en los países limítrofes y a u$s 800 por mes en el resto del mundo.
La medida hirió de muerte a este invento con patente nacional. En junio se registró una caída estrepitosa en la cantidad de operaciones: en el primer cuatrimestre del año las extracciones por cajero sumaron u$s 160 millones, a raíz de u$s 40 millones mensuales.
De acuerdo a números que maneja el Banco Central, el mes pasado la cifra cayó a tan sólo u$s 4 millones: el equivalente a lo transaccionado en apenas tres días de mayo. El monto no está tan fuera de sintonía con lo que se venía extrayendo hace un año, cuando los volúmenes estaban entre los u$s 2 millones y u$s 3 millones por mes.
En Colonia, sus 25.000 habitantes hoy respiran más aliviados, y pueden disfrutar de sus cajeros sin necesidad de hacer fila, cuando hasta mayo pasado reclamaban ATMs sólo para uruguayos, de modo de poder seguir con su vida diaria sin necesidad de tener que ir a varios cajeros.
Es que los argentinos iban no sólo con todas sus tarjetas (que las utilizaban hasta agotar el límite diario), sino también con la de familiares y amigos, para extraer lo máximo posible y que el viaje se conviertiera así en un negocio redondo. En semana santa, los argentinos directamente se encargaron de vaciar todos los cajeros del país vecino. Según la prensa uruguaya, los argentinos se llevaron más de u$s 10 millones. Y se estima que por día más de 500 tarjetas operabaen los cajeros automáticos colonienses gracias al dólar tour, que empezó en marzo pasado, y originó filas de hasta 30 personas por cada terminal. Encima, cada operación llevaba su tiempo, porque cuando la máquina preguntaba si deseaba terminar o hacer otra transacción, los clientes volvían una y otra vez hasta alcanzar el límite. Concluían recién cuando el letrero de la pantalla marcaba fondos insuficientes. Hasta que esto no aparecía, no paraban.
Claro que hecha la ley, hecha la trampa y como Perú quedó al margen y es el país que no limita más cercano a la Argentina, hubo un boom de operaciones por u$s 800, al punto que los plásticos decidieron hacer un nuevo mapa del territorio nacional e incluir a Perú como la sexta nación limítrofe. A partir de ahora, se puede sacar tan sólo u$s 50 mensuales, para no dar el puntapié a los avivados de siempre.