El real cayó ayer 0,85% frente al dólar y ya acumula una baja de 16% desde el máximo alcanzando a mediados de marzo de este año. La moneda brasileña cerró en 2,25 reales por dólar en respuesta al débil dato de producción industrial, que pone en duda la recuperación de la economía y abre posibilidades de fugas de capital extranjero. En el retroceso también influyó el movimiento de la divisa estadounidense en el exterior ya que se prevé que los datos del empleo en la mayor economía del mundo aumentarán las expectativas de que la Reserva Federal reduzca su programa de estímulo monetario. La caída del real fue la mayor entre 24 monedas de países emergentes, según constató Bloomberg. Las malas perspectivas acerca del ritmo de expansión de la economía brasileña y el deterioro que estamos mirando en el balance comercial son las razones fundamentales de la caída del real, destacó Jankiel Santos, economista en jefe del Espirito Santo Investment Bank. Sin embargo, el banco central tendrá que intervenir en el tipo de cambio para evitar más presiones inflacionarias y el proceso de retirada de los incentivos monetarios de la Fed será gradual, lo que podrá traer un poco más de serenidad en el ambiente internacional. Así, creemos que una parte de la debilidad de nuestra moneda podrá ser revertida y llegar a 2,10 reales por dólar hacia el final del año, concluyó. |