El economista y consultor Carlos Melconian señaló como desprolijo el cambio en el Central, y subrayó la necesidad de cerrar la reestructuración de la deuda. Hombre de consulta durante la gestión menemista en los 90, y desde hace años consultor económico-financiero, el economista Carlos Melconian es abierto a la hora de expresar su opinión sobre la actual administración.
Aunque no le fue muy bien en su primer incursión en política, Melconian enfatiza su disconformidad con lo que entiende es una la política de intentar solucionar los problemas sólo cuando aparecen, que prima hoy dentro del Gobierno. Se recuerda que no hace mucho tiempo, y de haber triunfado en el ballotage el ex presidente Carlos Menem, el economista hoy estaría ocupando el sillón de Roberto Lavagna, al frente de Economía.
–¿Como vivió los cambios en la cúpula del Banco Central?
–En lo institucional, como un nuevo retroceso. Aunque no fue desprolijo porque justo vencía el mandato de Prat-Gay, sí lo fue en el sentido de que el mercado no consideraba como una probabilidad ningún cambio. Si bien Argentina no se caracteriza por tener institucionalidad en la independencia del Central, siempre existe la esperanza que habrá un día en se empieza a trabajar en ello, y esta posibilidad hoy volvió a perderse.
–¿Cuál es la política que proyecta tendrá la nueva cúpula?
–Existe un tema de fondo, que tiene que ver con si continuarán, o no, las políticas monetarias y fiscales genuinas. Existe una ley a respetar que marca hasta qué punto el Central puede asistir financieramente al Tesoro. En concreto, lo que está en juego es si se usarán reservas para hacer pagos sin tener un sustento genuino, es decir, sin que el Tesoro le dé pesos a cambio de dólares. Paradójicamente, en el primer semestre, Prat-Gay ganó en este sentido. Pero qué pasará a futuro, no se sabe. Aparentemente, hay una demanda de Economía por dólares al Central sin llevarle pesos a cambio, a la que Prat-Gay se opuso.
–¿Cabe esperar cambios para el dólar en los próximo meses?
–En términos de la política monetaria a implementar no lo creo. Tiene sentido pensar que el dólar se mantendrá en estos niveles, ya que para que la nueva conducción modifique la política hay que pensar que algo funcionaba mal.
–¿Y en términos de política económica?
–Habrá que esperar. Desde este punto de vista, el eje en el cual se mueva el tema de la reestructuración y las negociaciones con el Fondo serán fundamentales para el dólar.
–¿Estima podrá haber problemas en 2005 para refinanciar la deuda que vence?
–Esta cuestión, nuevamente depende de lo que pase con la deuda y el FMI. La caja para el 2005 suma un alto superávit primario, no obstante lo cual debe existir voluntad de financiamiento en lo local, y por parte de los organismos internacionales. Por ello, es ineludible un acuerdo.
–En base a esto último, ¿cómo evalúa la estrategia del Gobierno para reestructurar?
– El punto de apoyo de esta estrategia se basa en la valuación de lo que hoy ofrece. Valuación última que resulta desde ya un punto de partida muy confuso. La oferta según el Gobierno vale u$s 25, mientras que los analistas sólo le otorgan un valor entre u$s 19 y u$s 21.
–Entonces, ¿se equivoca el mercado al convalidar u$s 30?
–No se equivoca, es un marco de referencia. El mercado también forma parte de la pulseada con el Gobierno y fija precios.
–¿Proyecta que finalmente habrá una nueva oferta?
–Aunque no sé si la habrá, sí se entiende que de no existir una mejora adicional la aceptación genuina será baja. También creo que, dado lo que pasó desde Dubai, el equipo económico no logró dar la idea de que no se va a mover otra vez.
–Si hubiese sido ministro, ¿qué hubiese hecho distinto?
–Lo que critico de la actual administración. Mis mayores críticas son la ejecutividad y la integrabilidad de programas. Sigo sosteniendo que el 26 de mayo de 2003 era el momento de adoptar soluciones integrales. De hecho, se cumplen tres años desde la crisis y aún el tema de la deuda bancos y utilities está sin resolver.
–¿Con usted la reestructuración estaría finalizada?
–Lo único que digo es que yo no me veo dos años al mando de Economía con este tema. No me hubiese gustado. |