En el mes de junio, en el cual ya se están percibiendo los aumentos obtenidos en las convenciones colectivas y se han percibido la primera cuota del aguinaldo, los trabajadores que han quedado alcanzados por el Impuesto a las Ganancias han tomado real conciencia del incremento de la presión tributaria que están recibiendo. Según los cálculos de Iaraf, la presión fiscal que han soportado los trabajadores entre 2011 y 2013 equivale entre 45% y 82% sobre el Sueldo Anual Complementario.
Según el Iaraf, los trabajadores observan en este momento que una parte importante del Sueldo Anual Complementario se ve absorbida por el aumento adicional del impuesto.
La consultora cuantificó qué parte del SAC fue transferida al fisco entre 2011 y 2013.
Para un aguinaldo de
$ 12.301, el impuesto extra es de $ 6.177, lo que representa que el trabajador resigna 50,2% de su salario; para un SAC de $ 15.376 el impuesto extra es de $ 10.730 el porcentaje que se lleva la AFIP es el 69,8%. Si el aguinaldo llega a $ 19.220, el impuesto de más es de $ 14.950, o sea un 77,8% de lo que le correspondería llevarse al bolsillo; para un SAC de $ 23.074, el impuesto extra es de $ 18.874, llegando a un pico de 82,3%, de donde empieza a bajar.
Para un aguinaldo de
$ 30.752, el impuesto de más de $ 20.756 es el 67,5% y si el SAC es de $ 46.128, el mismo impuesto extra representa ya el 45%.
Estos porcentajes son superiores para los niveles menos de ingreso, lo que provoca una pérdida de progresividad del tributo, sostuvo el informe de Iaraf.