Por VERONICA DALTO - La inflación come el poder adquisitivo de los pesos y estimula el consumo, pero aún muchos argentinos quieren ahorrar para su futuro. El tema es que no sólo se enfrentan a una reducida oferta de activos sino, más importante, a sus propias emociones a la hora de invertir: el miedo a perder, a quedarse en pesos, sobre todo cuando no se pueden comprar dólares libremente, y la temeridad proveniente de la euforia por las buenas rachas. Yo doy clase en distintas universidades desde hace más de diez años y me llama la atención que la gente se acerca con mucho temor, con miedo a perder, contó Mariano Pantanetti, docente de UCEMA y UCES, que observa ese pánico a perder dinero también en las charlas con amigos y familiares. Para no tener miedo a algo es necesario conocerlo. Y son varias las formas de conocimiento en Finanzas, agregó. Sin embargo, Pantanetti explicó que la falta de miedo tampoco es útil. La euforia es la exacerbación de la felicidad ante un resultado positivo, que lleva a la temeridad, porque baja las barreras respecto del riesgo. Tener miedo está bien, es un mecanismo de defensa. Lo que está mal es el pánico. Más centrado en la coyuntura, Mariano Otálora, especialista en planificación financiera, entiende que el mayor miedo de los argentinos es a quedarse en pesos. Antes la preocupación era la inflación. Ahora, también la devaluación. Tenés que buscar opciones para cubrirte y salir ganando. La coyuntura actual acentúa la característica del no ahorro, y la gente no sabe invertir, agregó Otálora. Tiene miedo porque no sabe las consecuencias. Hoy es momento de dolarizar aunque sea una porción de los ahorros y de diversificar riesgos. Federico Tessore, director de Inversor Global, coincidió en que el miedo principal es perder poder adquisitivo. Muchos optan por consumir más y no ahorrar nada. Lamentablemente, eso agrava la situación, dijo. Pero existen muchas otras emociones, agregó Tessore. Una muy común está relacionada a la autoestima de la persona: si invierte bien y gana dinero, se cree que es un ser superior. Si lo pierde, se siente el peor del mundo. Hay mucho de la personalidad de cada uno puesta en el dinero. Por eso hay tantas emociones extremas en cada decisión de qué hacer con el dinero. En la mayoría de los casos no tiene tanto que ver con el tema económico, sino en cómo me siento ante esto que pasa. Conocer es la soluciónEl conocimiento es lo que reduce la incertidumbre y ayuda al inversor amateur a sentirse más confiado. Pantanetti, en su libro Coaching financiero personal, subraya la importancia de ponerse objetivos: la intención, la medida y el plazo, para saber si cumpliste, repetir lo que hiciste bien y cambiar lo que hiciste mal. También, que hay un montón de herramientas para cubrirse y no perder todo, como los llamados stop-loss. Cuando lo explicás, la gente pierde el miedo. Conociendo se relaja y el proceso de inversión es menos traumático. El coaching aplicado a las finanzas personales ayuda a sacar lo mejor que hay en cada persona: si sos conservador, te ayuda a invertir en forma conservadora, etc. El coach debe alentar a que el inversor piense por sí mismo. Esto es, cuando entrar o salir de una inversión según los objetivos buscados. Yendo a la parte práctica, el libro de Otálora Qué hacer con los pesos es de actualidad. Tiene como objetivo darle destino a los pesos con una guía de 30 inversiones para obtener dólares de forma legal en el escenario actual de Argentina, sin importar el capital disponible. Invesor Global enseña a invertir y recomienda inversioines. El inversor argentino está desorientado. Sus refugios tradicionales, el dólar y los inmuebles, no funcionan. Por ello intentamos introducir nuevas alternativas: una propiedad en Grecia, una empresa tecnológica en China, un metal raro como el grafeno o un start-up argentino. Aunque parezca mentira desde la Argentina hoy esto es posible, dijo Tessore. |