Por Hernan de Goñi - La aparición de un renovado interés, por parte de los ahorristas, de conseguir dólares en el mercado informal, volvió a plantear un dilema para los objetivos de política económica que tiene el Gobierno. Después de haber conseguido estacionar el blue en $ 7,95, en la City se percibió que a ese precio dolarizar ahorros vuelve a ser atractivo. La llegada del medio aguinaldo se hizo sentir y por eso el precio dio un salto a $ 8,10.
Esto significa, como señaló ayer en su informe el Estudio Bein, que el costo que paga el Gobierno por mantener a raya la brecha puede empezar a ser mayor. Desde los días fatídicos de mayo en los que el marginal trepó a $ 10,5, el accionar oficial recorrió dos senderos: el lanzamiento del blanqueo y la venta de bonos en dólares para tirar abajo el denominado contado con liquidación. Por un lado resignó títulos -de la cartera de la ANSeS- y divisas, también se empezó a sentir en términos de tasas. El Banco Central había impulsado una suba de los intereses para absorber parte de la liquidez excedente, y hace pocos días había dado muestras de querer contener esa suba para no afectar el nivel de actividad.
Pero hoy ese movimiento tiene un límite. Si el blue se despierta, la tasa no puede dormirse. El verdadero reto es conjugar todo para que la economía no se desvele.