Los ejecutivos de los principales bancos del sistema empezaron a recibir llamados telefónicos, el lunes pasado, desde la gerencia general del Central, que preside Matías Kulfas, con un pedido explícito: que evitaran trasladar a sus créditos los aumentos que habían percibido en los costos de sus plazos fijos.
Los bancos habían ajustado entre 100 y 350 puntos básicos (pb) las tasas de interés de sus préstamos personales en las semanas anteriores, por primera vez en el año, tras haber percibido un aumento de 300 pb en el retorno que deben pagar por sus depósitos desde marzo pasado hasta hoy. La Badlar privada, que rige para los plazos fijos mayores que el millón de pesos, pasó en ese tiempo del 14% al 17% anual.
En el mismo sentido, las entidades también decidieron subir entre el 15% y el 50% los ingresos mínimos requeridos a sus clientes para el otorgamiento de líneas destinadas al consumo.
Desde el Central buscaron -hasta ahora en vano- ponerle un freno al movimiento de tasas. Primero fue con el diseño de una normativa que esperan lanzar en los próximos días, que fue complementada inmediatamente con mecanismos menos ortodoxos: llamados insistentes a los principales bancos, con algunas advertencias, para pedirles que congelaran sus tasas. |