El dólar oficial podría terminar el año arriba de los $ 6, superando incluso el vaticinio efectuado a principios de año por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Así lo considera un informe de Puente, que estimó que la devaluación a lo largo de 2013 podría llegar al 24% y que el tipo de cambio podría subir hasta $ 6,08 al finalizar este año.
Desde fines del año pasado el Gobierno viene aumentando el ritmo de incremento del dólar oficial hasta el 1,5% mensual. Pero desde mayo ese ritmo se incrementó hasta rozar el 2% mensual (en junio fue un 1,95%) y lo que va de julio muestra una tendencia similar. Esto llevó a revisar los pronósticos de principios de año, que estimaban que el ritmo de devaluación se ubicaría cerca del 15% al 18%. Ahora, el aumento "punta a punta" del dólar oficial superaría con mucha comodidad el 20%.
Esta evolución muestra que el Gobierno trata de alinear la suba del tipo de cambio a la inflación real, con lo que se busca no restarles más competitividad a los exportadores y, al mismo tiempo, encarecer todo aquello cuyo precio está fijado en dólares, por ejemplo, importaciones o contratación de paquetes turísticos (a los que además hay que agregar un 20% de recargo).
Pero en este análisis un dato novedoso es que el tipo de cambio se movió de manera prácticamente equivalente en Brasil y en la Argentina. El dólar sube un 10,6% en lo que va del año, finalizando casi a 2,27 reales. Mientras que en la Argentina acumula un incremento del 10,3% en el mismo lapso, cerrando a $ 5,42.
La devaluación brasileña le da una excusa, además, a la titular del BCRA, Mercedes Marcó del Pont, para acelerar la devaluación. No se trataría, de acuerdo con el discurso oficial, de emparejar la evolución del tipo de cambio a la inflación, sino de no perder competitividad en relación con nuestros principales socios comerciales.
Desde los mínimos que había tocado el dólar en el mercado brasileño a 1,60 real a mediados del año pasado, se produjo un reajuste significativo. La suba de tasas decidida por el Banco Central brasileño podría detener la devaluación de la moneda, aunque al mismo tiempo afectaría los niveles de crecimiento.
La suba del dólar también está afectando en Brasil el nivel de inflación, que superó la meta del 6,5% anual preestablecida.
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