La maldición del primer semestre empieza, de a poco, a quedar en el olvido. El Banco Central inició en junio un lento proceso de recuperación de reservas que en el Gobierno esperan que persista al menos hasta las elecciones. Y que, tras perder más de u$s 6.000 millones en divisas en la primera mitad del año, el organismo logre llegar a octubre con un balance positivo en sus activos. Algo de eso ya se estuvo percibiendo en estos días: la entidad acumuló ocho ruedas con compras netas en el mercado cambiario y se hizo, en sólo una quincena, de u$s 436 millones.
Dentro del Central advierten que los tiempos resultan ahora más favorables porque a esta altura ya se terminaron de pagar los vencimientos de la deuda que tenían con los bancos del exterior (y que usan para atenuar la volatilidad de las reservas). Pero que ayuda, también, el piso que parece haber tocado la onza de oro en los mercados internacionales, uno de los activos en los que hoy está posicionada una buena parte de las reservas y que más se desvalorizó en los últimos meses.
Es probable -confían- que la tendencia se extienda hasta las elecciones, aún considerando el pago del Bonar VII que está previsto para septiembre próximo.
A pesar de este incremento de reservas, en julio se volvió a deteriorar el respaldo que éstas representan frente a los pesos que circulan en la economía. En sólo 30 días, el ratio entre ambos stocks (reservas y base monetaria) pasó de reflejar un dólar de $ 8 a uno de $ 8,75. El movimiento podría explicar, para algunos, la suba que mostró el "blue" en estos días, desde los $ 7,90 hasta los $ 8,53. El gran salto se dio a partir de que el Central convalidara un giro de adelantos transitorios al Tesoro cercano a los $ 10.000 millones.
En el diagnóstico que trazan los economistas del Banco Ciudad, el segundo semestre será algo más difícil: "Durante la segunda mitad del año, la asistencia monetaria al Tesoro (si no se emite deuda o se ajusta el gasto) superará los $ 80.000 millones, lo que implica un aluvión de pesos que deberá ser digerido por el mercado de dos maneras posibles: o el Banco Central esteriliza (reabsorbe) buena parte de esos pesos convalidando una suba de las tasas de interés, o la mayor liquidez se traslada a inflación y al dólar paralelo", advirtieron.
La etapa de recuperación de reservas tampoco será gratis para el organismo en términos monetarios. En la consultora Elypsis, del economista Eduardo Levy Yeyati, consideran que el Central deberá hacer un mayor esfuerzo para esterilizar los pesos con los que compra reservas, porque deberá implementar simultáneamente un mayor ritmo de devaluación. "De esta manera, el giro en la política monetaria es en parte endógeno (como respuesta a la escala del 'blue') y en parte exógeno (como respuesta al fortalecimiento del dólar)", explican.
El informe monetario difundido ayer por el Central (ver recuadro) comunicó que, en junio, la expansión monetaria se ubicó cercana al 31% anual. Ese registro refleja una desaceleración en el ritmo de crecimiento que había alcanzado la liquidez durante el año pasado (en torno al 40%). |