El dólar volvió a perder terreno frente al euro a lo largo de la sesión y sólo la publicación de los positivos datos de pedidos de bienes duraderos fue capaz de rebajar esta tendencia. El billete verde volvió a ser castigado por los descensos en la rentabilidad de los bonos americanos, que sugieren un pesimismo inversor en torno a la primera economía mundial que en nada beneficia a la divisa estadounidense. Sobre el dólar volvió a pesar la apreciación por parte de la Reserva Federal de que las previsiones sobre la subida de los precios se ha moderado pese a la subida de los precios del petróleo. El comportamiento de la inflación hace que los inversores duden sobre los próximos pasos a dar por parte de la Reserva Federal, aunque algunas previsiones apuntan a que los tipos de interés podrían llegar hasta el 3% en EEUU, frente a la cota de1,75% en la que se sitúan en la actualidad, en el plazo de doce meses.
El hecho de que el diferencial entre los bonos estadounidenses y los alemanes se haya reducido al mínimo también repercute en contra del dólar y reduce aún más su atractivo para los inversores. Mientras, el euro tampoco ofrece excesivos síntomas de fortaleza y su progresión responde más a la debilidad mostrada por el dólar. Buena prueba de ello fue la reacción de los mercados después de conocerse las cifras de pedidos de bienes duraderos correspondiente a agosto, que experimentó un incremento superior al previsto por los analistas.
De este modo, la divisa europea abandona la zona de máximos intradía (1,2366 dólares) en la que se había situado poco después de la apertura de Wall Street y rápidamente perdía todo el terreno que había avanzado frente al euro a lo largo de la jornada, para llegar al cierre de las plazas europeas un cotas muy similares a las de la jornada de ayer, incluso por debajo de 1,23 dólares.
Otro de los aspectos destacados de la sesión fue el descenso de la libra, que se dejó en torno al medio punto porcentual frente a la divisa europea. El yen volvió a perder terreno frente al dólar, con lo que suma su cuarta semana consecutiva de descensos. El incremento de los precios del petróleo está penalizando especialmente a la divisa japonesa, ya que los expertos consideran que la subida de la materia prima podría bloquear la recuperación de la segunda economía mundial, ya que Japón es uno de los principales importadores.