Por Javier Blanco - Las derivaciones que tuvo la receta represiva que aplicó el Gobierno para intentar imponer al certificado de depósito para inversión (Cedin) como un cuasidólar, al impulsar un fuerte salto alcista del dólar paralelo, lo obligaron ayer a redoblar su apuesta y acorralar a los operadores de este segmento para tratar de contener su despegue. La reacción oficial, que volvió a mezclar presiones con amenaza de controles, e incluyó una inyección de dólares con precios en baja respecto de los que se manejaban en ese momento en el mercado (que los operadores vincularon a agencias paraoficiales), llegó en horas del mediodía, cuando el precio del billete en negro superaba los $ 9,10. Cabe recordar que, a comienzos de mes, estaba a $ 7,93 y, antes del torniquete oficial sobre las operaciones bursátiles que tienen divisas de contraparte se ofrecía a $ 7,97. De allí en más su cotización fue en lento pero firme retroceso, para cerrar el día a $ 8,85, es decir, 10 centavos por encima del valor previo de clausura aunque 25 centavos por debajo del máximo que marcó en el día. La demanda de dólares en negro se vio fortalecida esta semana porque a las compras de los turistas que aprovechan el descanso invernal para viajar al exterior (y en la mayoría de los casos, no logran comprar el dólar turista al quedar bloqueados por la AFIP) se agregaron los pedidos de compras de empresas que tenían previsto cubrir sus necesidades de divisas mediante operaciones bursátiles que permiten intermediar monedas. Como dichas operaciones (legales y registradas, y que involucran a lo que se conoce como dólar bolsa y dólar fuga) quedaron bloqueadas de hecho desde el viernes (aunque no hay norma oficial que las prohíba), algunas empresas salieron a la búsqueda desesperada de divisas en el mercado informal para cubrir compromisos ya contraídos, lo que ayudó a espiralizar la tendencia alcista que la divisa ya mostraba por factores estacionales. La cuestión es que con la renacida presión oficial sobre cueveros (sólo se continúan haciendo operaciones por montos bajos y se mantienen activos los arbolitos), el mercado cambiario no oficial (el legal, que necesita de las operaciones cursadas por la Bolsa para funcionar, y el ilegal, que floreció tras la imposición y ampliación del cepo) quedó virtualmente paralizado, situación que podría prorrogarse por unos días pero sería difícil sostener en el tiempo. |