Se trata del emblemático edificio Safico, en Corrientes 456, entre Reconquista y San Martín. Hace un mes, allí acudió Guillermo Moreno junto con personal de la Secretaría de Comercio Interior, y pidió al administrador que desaloje a todos los que venden dólares. Como si se tratara de un allanamiento, los funcionarios se encargaron de tocar puerta por puerta, para amedrentar a los cueveros, objetivo logrado porque algunos ya se fueron, pero no todos pueden mudarse de un día para el otro, porque tienen contratos vigentes.
Aunque varios siguen pagando todos los gastos y huyeron como ratas hacia otro edificio. Si te agarran con la ley penal cambiaria es bravísimo: vas preso, dicen.
Cuentan que Moreno incluso habló con el encargado y con el titular del edificio, y los amenazó que los hacía responsables de cualquier movimiento que haya con el efectivo en negro y el dólar en esas oficinas, que parecen boxes por su diminuto tamaño, ya que muchas no superan los 50 metros, al punto que varias financieras tienen que alquilar dos unidades para no estar tan apretadas. Una de las ventaja del Safico es el servicio de vigilancia y portería las 24 horas, sumado al control de acceso por medio de molinetes ópticos.
Oficinas en alquiler, dice un letrero en la puerta, ya que todo se renta, pero no se vende. Lo cierto es que el operativo comando del gobierno provocó tal revuelo que enseguida hubo reunión de consorcio por el tema, y quedaron en operar con mayor prudencia. ¿Qué sigfinica? Menor presencia de valijeros.
El Cronista se acercó personalmente al edificio, para hablar con alguno de los dos encargados y con la administración, pero no quisieron hacer comentarios. Quien sí hizo comentarios consultado por este diario fue Moreno, quien dijo que luego del operativo cinco cuevas ya abandonaron el Safico y dejaron su nueva dirección.
Yo justo estaba por entrar al edificio para ir a mi oficina y el encargado por suerte me avisó que mejor me vaya a tomar un café afuera, revela uno de los habitantes.
La torre fue construida en 1932 por encargo de la Sociedad Anónima, Financiera y Comercial (SAFICO). Fue en su momento el edificio de viviendas más alto de Argentina y aún hoy es considerado uno de los más clásicos exponentes de la arquitectura art decó en Buenos Aires.
Los últimos tres pisos fueron construidos como un solo departamento, por encargo de uno de los directores de la Safico, que se mudó a vivir allí. Más tarde, ese triplex, también llamado departamento 321, sería ocupado por diversos personajes célebres, como el poeta chileno Pablo Neruda y su esposa Maruca, durante el tiempo en el Premio Nobel de Literatura se desempeñó como vicecónsul de Chile en Buenos Aires.