Por Silvia Pisani - WASHINGTON.- La decisión de no abogar en favor de la Argentina del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del gobierno norteamericano, ratificada ayer una vez más por ambos actores, expuso al país a una incómoda soledad política en su litigio con los "fondos buitre". "Entendemos las preocupaciones [...] pero no es éste el momento de presentar" un recurso en favor de la Argentina, insistió ayer el Departamento del Tesoro a través de un vocero. También deslizó que cualquier eventual intervención futura -hipótesis en la que tiene expectativa el Gobierno- no está aún decidida. "Estados Unidos continuará considerando si participa, y cuándo, en este litigio", dijo el vocero. "Esto incluye una posible oportunidad para expresar puntos de vista si es convocado a hacerlo", agregó. El nuevo escenario deja a la Argentina en una evidente soledad política cuando restan apenas 24 horas para que venza el primer plazo para presentar recursos "amigables" ( amicus curiae ) ante la Corte Suprema, según interpretaron ante LA NACION fuentes familiarizadas con el proceso. Pero si bien disminuyen las posibilidades de llegar a ese tribunal, la batalla no está perdida. "Lo que queda por saber es si la Corte decide pedirle opinión al Fondo y al gobierno de Estados Unidos. En ese caso, la expresarían, pero, al reaccionar a un requerimiento, no tendrían el costo político de hacerlo de forma espontánea", explicó una de ellas. Mientras, en forma paralela, se espera que la Cámara de Apelaciones de Nueva York dictamine sobre el fallo -por ahora, en suspenso- por el que el juez Thomas Griesa condenó a la Argentina a pagar US$ 1300 millones a los fondos NML Capital y Aurelius Management, principales promotores de la demanda que tiene en jaque al país. "Es un proceso donde muchas cuestiones son inéditas", dijo a LA NACION Jeremiah Pam, de la Escuela de Derecho de la Universidad de Columbia. Entre ellos, la incómoda posición en que quedó no sólo el gobierno argentino, sino también el FMI, expuesto a un abrupto giro frente a su anuncio inicial de presentar un recurso ante la Corte, para finalmente no hacerlo. "Es que no podía quedar expuesto a un litigio entre dos de sus miembros y perder la neutralidad a la que está obligado", dijo a LA NACION un vocero de la entidad, que admitió también que "no sería eficaz" un amicus curiae sin el respaldo de Washington. El FMI reiteró, sin embargo, que "sigue profundamente preocupado por las implicancias" que podría tener un fallo que tuviera impacto en futuros procesos de reestructuración de deuda. Todo eso fue evaluado por la representación norteamericana ante el organismo, que, aun así, se abstuvo de acompañar la propuesta.. |