El barril de WTI superó ayer la barrera de los u$s 50 en Nueva York y se mantiene en esos márgenes hoy en el mercado electrónico. En Londres, el petróleo se acerca a los u$s 47. Los precios del petróleo evolucionan a niveles sin precedentes, afectados por el espectro de una perturbación de la producción mundial en momentos en que las reservas son insuficientes y la demanda insaciable.
Mientras se agravan las amenazas a la producción de hidrocarburos en Nigeria, los precios del petróleo, que casi se duplicaron en un año, volvieron a subir a sus niveles históricos más elevados el martes de mañana en transacciones electrónicas.
El barril de crudo en Nueva York se estableció a 50,47 dólares, un récord después de la creación del mercado neoyorquino en 1983, y el Brent del Mar del Norte en Londres subió a 46,80 dólares, una cifra sin equivalentes desde el surgimiento del mercado londinense, en 1980.
Las cotizaciones progresaban 46 centavos, a 50,10 dólares en Nueva York (sesión electrónica) y 60 centavos, a 46,53 dólares en Londres.
"La situación actual en Nigeria exacerba lo que ya es un equilibrio muy frágil entre la oferta y la demanda", opina Kevin Norrish, analista del banco Barclays.
"La preocupación actual sobre la disponibilidad del petróleo este invierno aumentó por una declaración de guerra de los insurgentes en la región rica en petróleo del delta, amenazando la producción de 2,3 millones de barriles diarios", destacó.
Un grupo armado nigeriano conminó a las compañías petroleras extranjeras a dejar la región del delta del Níger (sur), anunció un portavoz del gobierno local, afirmando que las autoridades iban a ‘solucionar‘ el problema planteado por esta amenaza.
La Fuerza de los Voluntarios del Delta del Níger, dirigida por Miyahid Dokubo-Asari, amenazó lanzar a partir del 1 de octubre una "guerra total contra Nigeria", que tomará como blanco a las instalaciones petroleras.
Los disturbios en Nigeria no son los únicos elementos que amenazan a la oferta petrolera mundial. La inseguridad en Arabia Saudita, los sabotajes de oleoductos en Irak, el caso Yukos en Rusia, así como los efectos de los recientes ciclones en el nivel de las reservas estadounidenses, son considerados como riesgos importantes por los inversores.
Por otra parte, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) "no puede hacer nada en lo inmediato" para hacer bajar los precios, como reconoció el martes su presidente, Purnomo Yusgiantoro.
"Todo depende del riesgo de perturbación de la producción, no sólo en Medio Oriente sino también en Nigeria, en el Golfo de México o en Rusia", explica David Thomas, analista del Commerzbank.
La disparada de los precios no causó por el momento ninguna caída de la demanda mundial, cuyo espectacular aumento este año fue alimentado por la recuperación en Estados Unidos, el mayor consumidor del mundo, y el boom económico en China.
Por otra parte, el cuarto trimestre, la temporada invernal en el hemisferio norte, es tradicionalmente el que registra el consumo más elevado: unos dos millones de barriles diarios más que durante la primavera, según los analistas.
El nerviosismo del mercado aumenta en víspera de la publicación de las últimas estimaciones sobre el nivel de las reservas nortamericanas, que cayeron en las últimas semanas debido al paso devastador del ciclón Iván en el Golfo de México, donde se produce 25% de la oferta norteamericana.
"Si las cifras de las reservas de mañana muestran una nueva caída de los depósitos (...) en Estados Unidos, habrá que esperar un nuevo incremento de los precios, a pesar de niveles ya elevadísimos", advierte Thomas. |