Creen que el Gobierno enfrentará inconsistencias de la política cambiaria y que se resistirá a devaluar el oficial
Los economistas estiman que el Gobierno deberá tomar medidas drásticas sobre la política cambiaria una vez que pasen las dos pruebas electorales de agosto y octubre. Y que necesariamente el dólar volverá a ser protagonista esta vez, como en 2011, en los días siguientes a las elecciones nacionales. Presumen que el Ejecutivo deberá elegir entre dos problemas clave: acelerar el ritmo de devaluación que sostiene hoy sobre el peso e imponer mayores restricciones cambiarias que las actuales; o aplicar un ajuste fiscal que obligue a los argentinos a disminuir sus pretensiones sobre la actividad y sus ingresos.
El dólar poselectoral acapara ahora tanta atención en las consultoras que la inflación se podría estimar, frente a él, sólo como una consecuencia secundaria. El avance de los precios se mantendría acotado y similar al del año pasado, con una tasa mensual de entre el 2% y el 3%. Y sólo se aceleraría por encima de esos niveles en el caso de que el Gobierno optara por el camino de la devaluación. "Hoy la emisión monetaria no genera tanto una aceleración de los precios como una inconsistencia en la paridad cambiaria. Éste es, al final, el canal a través del cual podríamos ver una mayor inflación", explicó la economista del Estudio Bein, Marina dal Pogetto.
Los economistas creen posible que se amplíe aún más, pasado octubre, la brecha entre el dólar oficial y el paralelo. El pronóstico es, si bien similar, algo más dramático que el que dieron en los meses previos a las elecciones de 2011: no sólo el atraso cambiario de aquel año se profundizó y es, ahora, más significativo; sino, también, la caída de reservas pone esta vez mayor presión al Central para tomar medidas. Aquella vez, el Gobierno buscó sortear ese efecto inevitable con un inédito cepo cambiario (por ajuste de precio o de cantidad, el objetivo es al fin de cuentas el mismo). Y por eso las consultoras se inclinan más por preanunciar un desenlace poco ortodoxo: "Después de las elecciones, no me imagino una devaluación a la venezolana. Quizás sí, en cambio, un aumento de las restricciones que pueda afectar la distancia entre el dólar y el "blue". Este modelo es de brecha y precios alcistas", comentó a este diario Carlos Melconian. Por el lado de los precios, sin embargo, el economista no espera grandes sobresaltos: "El resultado electoral puede influir, pero la economía ya tiene vuelo propio. Esta emisión monetaria es la que garantiza un piso del 25% anual; pero de todos modos está claro que la velocidad crucero de la inflación no es un 3% mensual, si bien pudo asustar un poco en julio superando ese nivel", agregó. Es la misma senda de precios que están estimando las consultoras Espert & Asociados, Elypsis y Econviews.
"La inflación mensual debería mantenerse en un rango de entre el 2,5% y el 3% mensual; y poselección es probable que continúen con el dólar igual que hoy, excepto que antes se vean afectados por algún problema en el 'blue'", comenta José Luis Espert. "El 'deber ser' consiste en un plan antiinflacionario que incluya una devaluación para eliminar el cepo. Pero lo que puede pasar es que, si se complica más la pérdida de reservas, vayan por más prohibiciones y trabas", completó.
En Econviews ya tratan de inferir por estos días cuáles pueden ser las medidas de regulación cambiaria que estaría dispuesto a tomar el Gobierno para responder a la incesante salida de reservas. "Las variantes son enormes pero que se van a tener que hacer es seguro. Dilatan esto para hacerlo después. El candidato número uno es el dólar turista porque genera un agujero importante. Por lo cual es probable que veamos cambios en el gasto con tarjeta, o en un desdoblamiento para el turismo. Quizá también más trabas para quien gira dólares hacia afuera, o para quien importa autos de alta gama. No es fácil saber qué pasará pero sí estimar que el dólar se va a encarecer más hacia adelante", comentaron en la consultora. "El problema actual es de pérdida de reservas y no tanto de atraso cambiario. Sucede que el Central no está comprando divisas y debe volver a sumar reservas", agregaron.
Para Luciano Cohan, de Elypsis, "las elecciones no deberían afectar particularmente la dinámica de la inflación, y posiblemente ésta converja hacia un ritmo del 2% mensual, para terminar el año en un nivel similar al que se registró en 2012, de entre un 25% y un 26% anual". Una de las formas que el mercado ve factible para domesticar al dólar y, por ende, los precios, es la suba de tasas de interés. Fue el camino que empezó a transitar el Gobierno, precisamente, desde marzo pasado. |