Por Javier Blanco - La inquietud por los efectos que el fin del ciclo de dinero fácil y barato en los Estados Unidos podría tener sobre la valorización de activos financieros, monedas y materias primas renació ayer, luego de que al menos dos funcionarios de la Reserva Federal insinuaron la posibilidad de que ese momento podría llegar antes de fin de año. Primero, Dennis Lockhart, presidente de la Fed de Atlanta, y luego su par de Chicago, Charles Evans, abonaron esa hipótesis. Lockhart lo mencionó en una entrevista con Market News International y fijó ese evento en algún momento "a partir de septiembre", aunque aclaró que probablemente deba aguardar más si el crecimiento esperado para el segundo semestre no llega. Más tarde, consultado sobre esta definición, Evans la abonó: "Probablemente se disminuya el volumen del programa de compra antes de fin de año y podría hacerlo desde el mes próximo, dependiendo de los datos", confirmó. La coincidencia gatilló la segunda baja (del 0,6 al 0,7% según el índice) de Wall Street, aunque no llegó a impactar sobre la valorización global del dólar ni la de los bonos del Tesoro de Estados Unidos, aunque conviene tener presente que, en este caso, buena parte de la decisión está descontada en la suba del 1,68 al 2,64% de mayo a esta parte en la tasa a 10 años. También obligó a Uruguay (que había proyectado emitir hasta US$ 2000 millones) a moderar la colocación (a US$ 1000 millones) ideada para una reingeniería de la deuda. En la plaza local no ceden las señales de dolarización que se dejan ver en la renovada carestía de esa divisa y de los bonos nominados en dólares, que ayer avanzaron de 2 a 4%, con los emitidos bajo ley extranjera, favorecidos por la mejor percepción que JP Morgan mostró sobre su pago.. |