En el año 2000 menos del 10% de los asalariados registrados pagaba Impuesto a las Ganancias, mientras que en 2013 la proporción llega al 25%. Así sostiene un informe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA) según el cual "la falta de actualización del mínimo no imponible es sólo una de las distorsiones que provoca la inflación sobre el Impuesto a las Ganancias".
Agrega que otra de las distorsiones es el aumento de las alícuotas. "Esto se debe a que el monto a pagar del impuesto surge de aplicar porcentajes crecientes que arrancan en el 9% de la base gravable y se escalonan al 14%, 19%, 23%, 27% y 31% a medida que sube el ingreso, y llega hasta un 35% cuando el ingreso supera los $ 120.000 anuales por encima del mínimo no imponible", detallan.
A continuación, las principales conclusiones:
Al no actualizarse la escala que define la alícuota, los contribuyentes son alcanzados con porcentajes cada vez más altos.
Un asalariado que en el año 2000 ganaba $ 2.500 pagaba Impuesto a las Ganancias con una alícuota del 14%. Los salarios en el sector formal se multiplicaron por 8 entre los años 2000 y 2013, por lo tanto, un salario de $ 2.500 en el año 2000 equivale a aproximadamente $ 20.000 en el año 2013.
En 2013, un salario de $ 20.000 paga ganancias con una alícuota del 35%. Este ejercicio ejemplifica cómo la falta de actualización de los parámetros bajo los que se aplica el Impuesto a las Ganancias no sólo aumenta la presión tributaria, sino que reduce la progresividad.
De esta manera, se desvirtúa la principal virtud del Impuesto a las Ganancias, que es lo que explica que sea intensamente utilizado en los países desarrollados. Se ha llegado a tal nivel de descalabro que una familia de clase media es alcanzada por la alícuota del 35%, que es la misma que se aplica a las grandes corporaciones.
En los debates previos a las elecciones el Impuesto a las Ganancias estuvo como prioridad en las agendas. Pero prevalecieron los planteos demagógicos ya que muy poco se dijo sobre qué componentes del gasto público se propone reducir para evitar que la menor recaudación de Ganancias no se traduzca en mayor emisión monetaria.
Este año se proyecta transferir a empresas públicas y privadas deficitarias $ 132.000 millones, un monto que equivale a 4 veces la recaudación del Impuesto a las Ganancias sobre las personas. Para proponer con seriedad la reducción de la presión del Impuesto a las Ganancias primero hay que aceptar que lo que se le descuenta se usa, entre otras cosas, para sostener empresas públicas.
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