Por VERONICA DALTO - Por la demanda insatisfecha de los fondos comunes de inversión (FCI) pymes, las obligaciones negociables que emiten las pequeñas y medianas empresas logran cortar por debajo de la tasa Badlar, unos cuatro puntos por debajo de una empresa grande, y al doble de plazo, pero amortizando la deuda en cuotas periódicas. Estos 18 FCI, que manejan cerca de $ 2.500 millones, necesitan más instrumentos para invertir, ya que deben destinar el 75% de su cartera a la deuda de estas empresas. La tasa se vuelve más atractiva si las emisiones y los fondos son parte del inciso k, del que las aseguradoras tienen que destinar una parte de su cartera. El año venía calmado, per o las pymes tomaron ritmo en los últimos dos meses. Hace una semana, Ingacot emitió deuda por $ 15 millones a Badlar menos 150 puntos básicos a 36 meses. El mes pasado, Meranol emitió $ 15 millones con una sobreoferta de más del 825% a Badlar más cero de spread a 36 meses. Big Bloom, $ 9 millones con una tasa interna de retorno del 13,63% al recibir ofertas por tres veces su valor. Y Regional Trade, $ 15 millones a Badlar menos 150 puntos básicos en junio pasado, al recibir una sobredemanda de 146%. El mercado de capitales para ellos es lejano. Fue todo una experiencia. Con el éxito están encantados, indicó uno de los colocadores. En cambio, las ON de las empresas grandes cortan a Badlar más un 4% por entre uno y dos años de plazo. La demanda por los instrumentos pyme es compartida por los cheques de pago diferido avalados, que hoy pagan entre un 16 y 17%, pero generalmente para financiar capital de trabajo a un promedio de 203 días. Ser inciso k agregó el dinero de las aseguradoras al de Anses a los FCI pyme, pero hoy se encuentran con pocos destinos de inversión. El mandato de los FCI es invertir en productos pyme y necesitan diversificar la cartera. La realidad es que no hay demasiados. Cuando sale una de estas emisiones, hay sobredemanda y las tasas de corte terminan siendo negativas, explicó otro colocador. Las emisiones tienen un máximo de $ 15 millones por el régimen para pymes de la Bolsa. Y aunque hubo intenciones de difundir estos productos, a las empresas les cuesta ponerse en condiciones para emitir las ON, aunque las exigencias formales sean más leves, ya que pueden presentar sus balances cada año en vez de trimestralmente. Hay bastantes agentes de mercado buscando historias y tratando de encontrar empresas. No es fácil porque no todas las pymes son prolijas y no todas están preparadas para tolerar el riesgo. Y también está la oferta de crédito pyme de los bancos (al 15%), por lo que las buenas empresas las conservan ellos, dijo Christian Hejeij, director de GPS Investments, que administra un fondo pyme. Fomentamos recibir a todo tipo de estructuradores que acerquen historias que valgan la pena. Y tratamos de maximizar las participaciones. Con las ON pyme, la empresa va amortizando la deuda cada uno, dos o tres meses. Y garantiza una tasa mínima y una máxima de cupón. Pero el bajo rendimiento de la emisión implica uno bajo para el FCI que la compra. El instrumento pyme debería rendir 200 puntos más que un corporativo, agregó Hejeij. Con suficientes pymes, es esperable una curva de mayor rendimiento. |