Por Florencia Donovan - En su primera aparición pública tras las elecciones primarias del domingo, el equipo económico dejó en claro que no habrá volantazos en la economía, sino que la respuesta del Gobierno a la derrota en las urnas pasaría por reafirmar el rumbo del denominado "modelo de desarrollo con inclusión social". El ministro de Economía, Hernán Lorenzino, y la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, aprovecharon ayer el seminario organizado por la Comisión Nacional de Valores (CNV) y el Cefid-Ar, un think tank ligado al oficialismo, para criticar a quienes piden un ajuste del gasto y una devaluación, y defender la política de desendeudamiento del Gobierno mediante el pago de deudas con reservas y hasta el cepo cambiario. "Desde la visión Sur-Sur, el ajuste expansivo que se realiza en Europa debe descartarse en forma rotunda, simplemente porque estamos convencidos de que todas las medidas de ajuste tienden a enfriar la economía y a generar desempleo", dijo Lorenzino, a primera hora de la mañana. Fue, sin embargo, Marcó del Pont quien se encargó, más tarde, de defender una por una las políticas aplicadas por el Gobierno en materia económica. Aunque lo hizo ante un auditorio semivacío, en el que marcaron tarjeta en primera fila el presidente del Banco Nación, Juan Carlos Fábrega; el economista y ex embajador en París Aldo Ferrer; el presidente de la CNV, Alejandro Vanoli, y hasta la ex ministra de Economía Felisa Miceli, la única del gobierno kirchnerista con una condena por corrupción. Marcó del Pont aseguró que el "patrón de acumulación" que se planteó la Argentina tiene dos pilares: la recuperación del mercado interno (con la recuperación salarial como condición) y la reindustrialización. En tal sentido, dijo, el BCRA con su política intentó acompañar, evitando que las restricciones externas o internas impidieran el logro de esos objetivos. De ahí que, según esgrimió, tanto el BCRA como el Ministerio de Economía decidieran regular la salida y la entrada de capitales, para evitar "el efecto perverso de la entrada de capitales de corto plazo", mientras que, mediante el cepo cambiario, "se abordó otro de los factores fuertemente desestabilizadores de la economía argentina", en referencia a la tendencia de los argentinos a la formación de activos externos (compra de dólares). "Sabemos que ninguna decisión económica es neutra -concedió Marcó del Pont-. Sólo desde 2011 se fueron del sistema bancario 8000 millones de dólares. Pero se han absorbido sin situación traumática, esto es novedoso." La presidenta del BCRA esbozó un justificativo para cada uno de los problemas que se presentan en la economía. Así, admitió también que la Argentina "ha perdido parte del colchón cambiario y ha perdido la competitividad, pese a haber mantenido el tipo de cambio nominal", pero aseguró que "la productividad en la última década aumentó un 65 por ciento", y "eso es lo que hay que tener en cuenta para discutir la competitividad cambiaria". Del mismo modo, reconoció que el país terminará el año con un balance de cuenta corriente "en equilibrio", después de tener superávit promedio de 2,7% del PBI de 2003 a 2011. Pero, dijo, "todos los países de la región tienen desequilibrios de cuenta corriente", y en el caso de la Argentina, tiene que ver con el déficit energético, "por eso se tomó la decisión estratégica del manejo de los recursos petroleros". Marcó del Pont defendió, a su vez, el pago de deuda con reservas (que según dijo hoy estarían, de otra forma, en 70.000 millones de dólares), ya que "se ganó en soberanía a partir de minimizar el riesgo de revolving ", y el financiamiento al Tesoro por parte del BCRA. Según ilustró, en 2012 el BCRA le entregó al Tesoro $ 68.000 millones, una cifra que supera el gasto total en inversión a lo largo de ese año. "Éste es el destino de los fondos al Tesoro: educación, la Asignación Universal por Hijo. ¿Qué proponen? ¿Salir a tomar deuda, otra forma de financiamiento, pero más cara? ¿O plantean un ajuste?", cuestionó Marcó del Pont. Ferrer admitió problemasConsultado por LA NACION sobre qué medidas debería tomar el Gobierno, el economista Aldo Ferrer opinó que "los rumbos fundamentales son correctos, como la afirmación de la soberanía y el protagonismo del Estado", aunque admitió que hay problemas como "los precios, los subsidios y la competitividad", pero, dijo, "eso forma parte de una "tendencia en América del Sur". |