El real rompió la barrera de las 2,35 unidades por dólar y motivó una agresiva intervención de las autoridades, lo que permitió que la moneda finalizara el día con una caída del 0,6%, para cotizar a 2,339. En las últimas cuatro ruedas, la moneda perdió 2,85%.
Después de estar inactivo durante casi una semana, el banco central intervino a la mañana al vender la totalidad de la oferta de hasta 40.000 contratos de swap cambiarios - que equivale a la venta de dólares en el mercado de futuros - distribuídos en dos vencimientos - diciembre de 2013 y abril de 2014.
La fuerte depreciación del real viene castigando a los títulos soberanos en moneda local, que cayeron 27% en dólares este año, cinco veces la caída promedio en los 20 países en desarrollo que sigue JPMorgan. Los rendimientos de los bonos reales de referencia con vencimiento en 2023 aumentaron de 2,4 puntos a 11,6% en el mismo período, de acuerdo a datos compilados por Bloomberg.
Una combinación de factores llevó a una importante devaluación del real durante los últimos días. Primero, queda cada vez más claro que el proceso de moderación del programa de incentivos monetarios de Estados Unidos comenzará en septiembre. Además, ya es común la percepción de que los fundamentos económicos brasileños no mejorarán en el corto plazo. Como el Gobierno sigue mostrando actitudes que refuerzan este pensamiento, cada vez es más limitado el número de personas y compañías que están interesadas en vender dólares, explicó Jankiel Santos, economista de Espirito Santo a El Cronista.
Excepto por el Banco Central, no parece haber proveedor de dólares en el mercado cambiario brasileño. La misma entidad está ofreciendo derivados cambiarios por debajo de la demanda actual, agregó Santos.
El real registra la mayor declinación entre las monedas de los mercados emergentes con una caída del 13% en el último trimestre, a pesar de que el banco central intervino más de 31 veces desde de junio para apuntalar la moneda. La divisa es todavía 10% más fuerte que su valor histórico, lo que aumenta la posibilidad de nuevas depreciaciones en el futuro (ver apoyo).
Un informe de Economía & Regiones sugiere que esta depreciación de Brasil nos obliga a estar alertas, ya que siempre que el mercado cambiario brasileño estornuda, la economía local se enferma.
Esto pasó en julio de 2008, cuando el real cotizaba a 1,55 por dólar. Siete meses más tarde, con la crisis financiera, se depreció 50% hasta cotizar 2,34. Con la devaluación, la tasa de crecimiento de Brasil se contrajo; Argentina sintió este impacto negativo y el nivel de actividad local también se resintió.
Si a Brasil le va bien, a Argentina también le va bien. Argentina tiene cada vez menos herramientas para hacer frente al impacto negativo de una soja y un Brasil menos favorables, adviritó Economía & Regiones, que espera un real a 2,40 por dólar para fin de año.