El Ministerio de Economía oficializó ayer la colocación
de una letra intransferible por u$s 2.344 millones al Banco Central y
elevó a u$s 36.000 millones las reservas que ha tomado para pagar deuda
externa desde 2005 hasta la actualidad. Una vez que el Tesoro utilice
esos fondos para pagar u$s 2.070 millones del vencimiento del Bonar VII y
otras obligaciones, el balance de la entidad conducida por Mercedes
Marcó del Pont contará con más papeles en dólares que reservas. La deuda
del sector público roza ya el 60% del activo del BCRA y duplica el
valor las reservas, que alcanzan el 30% de ese activo.
El uso de los dólares del Banco Central para el pago de deuda en tiempos
de caída acelerada de las reservas genera un severo deterioro
patrimonial para la autoridad monetaria.
Las reservas internacionales terminaron ayer en u$s 37.048 millones, más
de u$s 6.300 millones por debajo del nivel en el que cerraron el año
pasado y, la colocación de nuevos papeles de deuda, hacen caer la
relevancia de las tenencias internacionales en el balance de la entidad.
Hoy los papelitos del Tesoro (computando las letras intransferibles
en dólares, los adelantos transitorios en pesos -que son permanentes-, y
unos pocos títulos públicos que tiene el BCRA en cartera) rondan el 60%
del pasivo, desde el 30% que representaban a fines de 2009, dijo
Hernán Lacunza, de Empiria Consultores y ex director del BCRA. A fin de
año cuando se acredite el pago de los vencimientos de deuda con
reservas va a haber más letras intransferibles en dólares que
reservas, dijo Lacunza.
Mientras las reservas caen, la base monetaria se expande cerca de 30%
anual tras haber subido casi 40% durante el año pasado, agravando aún
más la situación.

Si vos te endeudás con tu propio Banco Central y, al mismo tiempo, le
pedís que te cubra el déficit fiscal con emisión monetaria, te estás
financiando con los dos lados del balance: cada vez menos activo y más
pasivo; cada vez menos respaldo de reservas y más pesos en la calle,
comentó Leonardo Chialva, de Delphos Investment. La Presidenta
(Cristina Kirchner) acertó ayer al mencionar como Australia y Canadá
funcionan con bajo nivel de reservas, pero esos países pueden hacerlo
porque se ganaron ese derecho. ¿Cómo? Siendo responsables a nivel
monetario cuando la inflación se escapa, completó.
La colocación de la letra con vencimiento en 2023 no tuvo efecto ayer en
el nivel de reservas. La sangría se va a computar después del 12 de
septiembre cuando se paguen u$s 2.070 millones correspondientes al
último vencimiento del Bonar VII. Pero el impacto ya se puede calcular.
El estudio Federico Muñoz & Asociados estima que las reservas
ocuparán un espacio cada vez menor en el activo del BCRA y terminarán el
año por debajo de los u$s 34.000 millones
Hoy mismo adelantos transitorios, letras intransferibles y títulos
públicos duplican el valor de las reservas, mientras que en 2008 no las
alcanzaban siquiera, dijo Federico Muñoz.