El dólar acusó el incremento de las peticiones semanales de subsidios de desempleo y el estancamiento de los gastos personales con descensos que llevaron al billete verde hasta las zonas de mínimos de dos meses en relación con el euro. Las señales que ofrece la primera economía mundial llevan a los inversores a pensar que la Reserva Federal podría detener el ritmo de subida de los tipos de interés. La cifra de gastos personales en EEUU se mantuvo estable durante el mes de agosto, mientras que los expertos esperaban un incremento de una décima. Pese a que el incremento registrado en julio fue revisado al alza hasta el 1,1%, desde el 0,8%, los inversores quedaron desencantados con los datos. Los números venían a dar la razón al presidente de la Reserva Federal de Dallas, Robert McTeer, quien aseguró que el ritmo pausado de la primera economía mundial podría prolongarse por más tiempo del esperado.
Otras cifras macroeconómicas tampoco gustaron al mercado. Los ingresos personales crecieron un 0,4%, en línea con lo esperado por los expertos, pero las peticiones semanales de subsidios de desempleo se incrementaron de forma inesperada hasta las 369.000, cuando los analistas pronosticaban un descenso hasta las 340.000.
El dólar perdió terreno hasta superar la cota de 1,24 unidades por euro, aunque las cifras de índice de manufacturas del área de Chicago dio algo de oxígeno al billete verde que, al menos detuvo sus descensos. El euro logró un avance algo superior al medio punto porcentual. Cerca del cierre de la sesión de las principales plazas europeas, la divisa europea se situaba en torno a 1,2415 dólares.
El dólar también mostraba debilidad frente al yen, pese a la cautela existente en torno a la divisa japonesa a la espera de conocer el trimestral informe Tankan, de confianza empresarial en Japón, que se publicará mañana. El Banco de Japón hizo público que durante el mes de septiembre no realizó ni una sola intervención en el mercado de divisas. Lejos quedaron los tiempos de comienzos de año, cuando el organismo emisor japonés se vio obligado a intervenir para evitar que el yen se disparase.