La cifra es la más baja en 6 años y 5 meses y eleva al 14,7% la caída en
lo que va del año; analistas advierten que la estrategia del cepo
fracasó
Las reservas perforaron ayer los 37.000 millones de dólares, para marcar un nuevo mínimo en seis años y cinco meses y dar otro testimonio de su involución.
Quedaron en US$ 36.924 millones, tras ceder US$ 79 millones respecto del viernes,
según el dato provisional que difunde hacia el fin de cada jornada el
Banco Central (BCRA). No mostraban nivel semejante desde el 3 de abril
de 2007, cuando Néstor Kirchner todavía era presidente y la campaña que
consagraría a su esposa, Cristina, como su sucesora ni siquiera había
arrancado.
Es la primera vez que la entidad admite una tenencia
inferior a US$ 37.000 millones en las cifras que difunde a diario. No la
primera que sucede... Ese umbral ya había sido traspasado tres veces en
las últimas cuatro semanas (los días 30 de julio y 13 y 14 de agosto),
según pudo comprobar LA NACION al revisar los datos consolidados (que se
conocen con algún rezago) y ver que los que previamente habían sido
difundidos eran bastante más optimistas.
En todos los casos coincidían en ubicarlas por encima
de los US$ 37.000 millones, y la diferencia más grosera ocurrió 30 de
julio: ese día el BCRA informó una tenencia valuada en US$ 37.121 que,
tras las revisiones de rigor, disminuiría hasta los 36.924 millones,
curiosamente, el mismo monto reportado ayer.
De este modo, lo que tal vez fue una picardía contable
más de la administración Kirchner para no reportar otra caída con valor
simbólico en un activo estratégico para el país sólo sirvió para comprar
tiempo.
Con la nueva baja las reservas caen US$ 6366 millones
sólo en lo que va de 2013, es decir, declinaron 14,7% respecto de los
US$ 43.290 millones con que el BCRA había iniciado el año. Y marcaron un
nuevo hito en un declive que los analistas consideran "irreversible" en
el corto y mediano plazo porque coinciden en que, de aquí en más, la
economía local deberá lidiar con un contexto global menos favorable que
al que se había acostumbrado en buena parte de la última década.
Lo inquietante es que deberá hacerlo con su "seguro
anticrisis" -como justificaba hace unos años esta misma administración
la política de acumulación de reservas- debilitado.
Si se traza un paralelo con una escalera, con peldaños
por cada US$ 1000 millones, se trata del 6° retroceso de este activo en
los poco menos de nueve meses que van del año; el 10° desde que se
instauró el cepo cambiario (a fin de octubre de 2011) y el 15° desde el
máximo superior a los 52.600 millones que el BCRA llegó a atesorar en
enero de 2011.
Ese recurso sirve para mostrar que la pérdida tiende a
acelerarse aun cuando el país sacó provecho este año de una cosecha
récord vendida a precios internacionales cerca de los máximos
históricos.
¿Una estrategia agotada?
Para los economistas muestra el agotamiento del remedio
al que apeló el Gobierno para tratar de lidiar con un escenario de
restricción externa, siempre complejo para el país. Conceden que la
estrategia represiva de la demanda de divisas fue exitosa para "ahorrar"
millones de dólares. Pero advierten que en el gen de ese éxito está la
raíz de su fracaso. "Al ser el Gobierno tan enfático en las
restricciones, quitó todos los incentivos para ingresar divisas no
comerciales al país", dicen.
Esto, en un contexto previsible de creciente demanda de
dólares para atender los pagos del déficit energético en que se sumió
al país (US$ 4700 millones anualizados) y de indudables incentivos para
exportar consumos (vía turismo) por la sobrevaloración que infló el
poder de compra en dólares del peso ante un tipo de cambio rezagado (US$
7400 millones), hizo que las divisas disponibles pasen a ser
insuficientes. Y se consuman, cada vez más rápidamente, las atesoradas
en las reservas.
La cuenta de "ahorros" y "pérdidas" es reveladora.
Según la consultora Quantum Finanzas, gracias al cepo (en sentido
amplio) el país se ahorró egresos por casi US$ 20.000 millones por año.
Por la "administración" de las importaciones, unos US$ 3000
millones/año; por las restricciones al giro de dividendos, unos US$ 2400
millones más; por el recorte parcial en el giro de regalías petroleras y
mineras ,otros US$ 1000 millones, y por haber bloqueado la fuga de
divisas unos US$ 13.000 millones más.
"Lo que no se previó o se subestimó fue que la
obturación de vías de escape hizo que algunos canales de ingreso
cambiaran de mano. Me refiero a la salida de depósitos en dólares de los
bancos locales y a la anemia que pasaron a mostrar los ingresos por el
canal financiero, al dejar de recibir financiamiento externo las
provincias, los bancos, las empresas o retacearse lo aportes de capital
por el temor a que sea dinero que luego no se pueda repatriar", explica
el economista y consultor de empresas Federico Muñoz.
Según sus cálculos, el país así se perdió de recibir
ingresos por unos US$ 19.000 millones en el último año (del segundo
trimestre de 2012 a igual período de 2013). El comparativo muestra un
empate entre beneficios y perjuicios del cepo. Pero, con déficit
energético y turístico, lo que era empate deviene en derrota. Además,
"el nuevo contexto global tenderá a disminuir las probabilidades de
captar más dólares por el canal comercial", advirtió en su último
informe la consultora Analytica.
|