| Los acreedores que entraron a los canjes de deuda de
2005 y 2010 creen que la idea del Gobierno de cambiar el lugar de pago
de esos bonos fracasará y que podría llevar a la justicia de Estados Unidos a levantar el suspenso del fallo a favor de los holdouts .
Así lo expresaron ayer a LA NACION en Buenos Aires y
Nueva York diversos representantes legales y financieros de acreedores
privados que participaron de las reestructuraciones soberanas para salir del default.
En este sentido, fuentes ligadas a los demandantes
adelantaron que pedirán en los próximos días a la Cámara de Apelaciones
de Nueva York que se levante el suspenso ("stay", en inglés) sobre el
fallo, dada la intención de la Argentina de "desobedecer" la ejecución
de la sentencia.
Por otro lado, los bonistas que entraron a los canjes
previos creen que, con el tercer canje, se pueden sumar algunos fondos
que tienen bonos en default (Fidelity, Gramercy, Greylock y Fintech,
entre otros).
Sin embargo, aclararon que esta operación voluntaria no
solucionará el problema que enfrenta la Argentina ante la justicia
norteamericana, que ordenó pagarle a un grupo de fondos buitre y de
minoristas el 100 por ciento de lo que reclaman, unos 1330 millones de
dólares.
Todos los inversores expresaron su sorpresa por el
timing elegido por la presidenta Cristina Kirchner para realizar el
anuncio de anteayer, al indicar que puso en riesgo el beneficio del
suspenso, cuando la Corte Suprema de Estados Unidos aún no decidió si
toma el caso o no, algo que, según los demandantes, ocurrirá entre
septiembre y octubre.
Diego Ferro, codirector del fondo de inversiones
Greylock, dijo a LA NACION que "el cambio de jurisdicción era previsible
y no me queda claro cuánta aceptación va a tener; no va a evitar que la
Argentina entre en default si, de alguna manera, el Bank of New York
retiene pagos".
"Es un parche para patear el problema de fondo para más
adelante. Va a tener algún éxito, pero sólo parcial y a corto plazo",
agregó.
Pablo Giancaterino, abogado de los bonistas minoristas
argentinos, consideró que serán pocos los que quieran cambiar de lugar
y de ley de pago, porque "el riesgo de pesificación es muy grande y la
seguridad jurídica es baja".
En la misma sintonía, Horacio Vázquez, de la Asociación
de Damnificados por la Pesificación y el Default (Adapd), dijo a LA
NACION que "es un riesgo muy grande traer plata a la Argentina, a menos
que esté garantizada la salida, y esa certeza sólo correrá para los
grandes inversores que tienen negocios con el Gobierno".
Dos fuentes de fondos de Wall Street afirmaron que la
oferta de cambiar la plaza de pago "puede ser interpretada como una
desobediencia a la Corte de Apelaciones, que podría levantar el stay".
Esto implicaría, por ejemplo, que el Gobierno no podría trabajar con sus
abogados o agentes de pago para cambiar el domicilio para abonar.
Esta percepción negativa la ratificó Ferro: aunque la
Argentina presente estas iniciativas como una muestra de buena voluntad,
los jueces "pueden tomarlo como un acto para evadir la sentencia" del
viernes pasado.
"Cómplices"
Un economista argentino de excelente diálogo con el
sistema financiero fue un paso más allá: "Los fondos de inversión
difícilmente puedan cambiar sus bonos con ley extranjera por otros con
ley nacional, porque podrían ser considerados cómplices de la
Argentina", advirtió, tras dialogar con abogados de bancos de Wall
Street.
ATFA, que agrupa a los fondos buitre, ya anticipó su
oposición al plan, al anunciar para hoy una teleconferencia llamada "Las
ramificaciones del plan de la Argentina para evadir su deuda".
En relación con la segunda reapertura del canje para
los bonistas en default -que quedará abierto sin un plazo
predeterminado, según fuentes del Ministerio de Economía- Giancaterino
dijo que "Gramercy y Fintech, que tienen mayoría de los bonos en algunas
series, van a entrar por sus acuerdos con el Gobierno, así que para
ellos va a ser un éxito". Lo que no va ocurrir, adelantó, es que "entren
los minoristas".
Vázquez consideró: "Si los minoristas ya aguantamos 12
años, podemos aguantar otros dos hasta que cambie el Gobierno". En
tanto, Ferro afirmó que "la reapertura del canje nos interesa y nos
parece razonable, aunque no soluciona el problema de fondo, que son las
sentencias a favor de Elliot".
El director de un fondo que maneja inversiones de
argentinos en el extranjero dijo que "el canje en sí no puede ser leído
como una desobediencia a la Corte de Apelaciones, aunque habrá qué ver
qué ocurre cuando les paguen a los bonistas que entraron a los canjes y
no a los holdouts ".
Más tajante, el ejecutivo de un banco de Wall Street
indicó que "pocos van a querer entrar al canje, porque el riesgo de
default, ahora o en seis meses, es alto, así que mejor esperar para
reclamar". Sobre los motivos del Gobierno para concretar ahora el
anuncio, consideró que "prefieren apostar a un default parcial y contar
con más recursos de cara a las elecciones de octubre". |