Inspectores recorrieron el tramo sur de la peatonal Florida desde las 14; hubo clausuras
La escena se repite: basta que el dólar paralelo
amague con acelerar su ritmo de aumento para que las alarmas se activen
en los mismos despachos oficiales en los que, hace pocos meses,
consideraban que su valor era "irrelevante". A partir de ahí se activa
toda una serie de acciones intimidatorias o persuasivas para volver
"calmarlo".
Eso volvió a ocurrir ayer cerca de las 14 y tuvo su
epicentro en el microcentro porteño. Minutos después de que los portales
y las agencias reportaron que el billete ya se vendía en las calles a $
9,80, un nutrido grupo de personal de la Secretaría de Comercio
Interior, acompañado por personal policial, comenzó a desplegarse por la
peatonal Florida para ahuyentar a los "arbolitos" e inspeccionar
locales y edificios donde se supone que funcionan las cuevas.
La orden impartida por el titular de esa dependencia,
Guillermo Moreno, fue bajar el precio del paralelo "como sea", reconoció
-con un dejo de fastidio- uno de los inspectores consultados por LA
NACION.
La acción, al parecer, sólo tomó por sorpresa a los
desprevenidos. Desde el mediodía, el propio Moreno ya se había
comunicado telefónicamente con sus habituales interlocutores de la City
porteña para pedirles que "bajen el dólar" y advertirles que si no lo
hacían, los haría clausurar, según coincidieron en relatar distintas
fuentes del mercado a LA NACION.
Dos horas después, tal vez advertido de que su poder de
persuasión esta vez no rendía, optó por la acción callejera. "Vi a
varios ingresar en un edificio de Florida al 200 donde funcionan varias
agencias de viaje. Pregunté y me dijeron que allanaron allí tres
oficinas, que quedaron con personal policial en la puerta como consigna
para asegurar que no operen", relató un quiosquero, que vio esa misma
escena repetirse "varias veces este año". "A éstos los tienen
alquilados", remató.
La noticia de las inspecciones y las clausuras hizo que
el mercado tuviera un cierre "tempranero" y los cambistas comenzaran a
avisar a sus clientes que en los próximos días muy probablemente se
abstengan de operar. "Vos sabés cómo es esto. Por unos días no me
llames."
También hizo que el precio del billete comenzara a
desinflarse, lo que hace suponer que los que continuaron operando
buscaban transmitirle al funcionario un mensaje de colaboración, habida
cuenta de que siguieron vendiendo. De allí que al final del día las
agencias reportaron un cierre de $ 9,50, algo inferior al del día
previo, aunque hubo operadores que se apresuraron a liquidar su stock a $
9,40 previendo, tal vez, que deberán guardarse unos días.
La acción oficial se completó con un ataque al dólar
arbitraje -o contado con liquidación-, que había alcanzado un máximo de $
8,92 mediante la venta de bonos en dólares por parte de la Anses y del
Banco Central. "Eso lo desinfló hasta los $ 8,75", dijeron agentes
bursátiles.
Aun así la pulsión de ahorristas e inversores por el
dólar luce otra vez en ascenso; la brecha cambiaria vuelve a ubicarse en
torno de 70% (pese a que el BCRA aceleró la devaluación oficial del
peso a un ritmo que no se había visto en 10 años) y los que compraron
dólar paralelo en el último mes ya ganaron 10%, una renta que les
tomaría 7 meses lograr con un plazo fijo en pesos..
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