El juez federal de Estados Unidos Thomas Griesa evaluará hoy formalmente si la Argentina violó
su sentencia al promover el cambio de legislación y de lugar de pago de
sus bonos reestructurados, como una forma de eludir el fallo que el
juez dictó en favor de los holdouts.
El magistrado del distrito federal de Nueva York
convocó a una audiencia a las 13 de la Argentina con los fondos
demandantes y con los abogados que representan a la Argentina, el
estudio Cleary, Gottlieb, Steen & Hamilton.
Fuentes ligadas a la causa indicaron a LA NACION que el
hearing de hoy es consecuencia del anuncio que la presidenta Cristina
Kirchner hizo el lunes pasado, cuando dijo que buscaría pagar en el país
los bonos que hoy se pagan en el extranjero. Luego del fallo adverso de
la Cámara de Apelaciones de Nueva York, la Presidenta dio a conocer la
oferta, junto con el de la segunda reapertura del canje de la deuda.
Aunque ambas medidas buscan demostrar la voluntad de seguir cumpliendo
con todos los acreedores privados, la audiencia de hoy y el pedido del
fondo NML a la Corte Suprema norteamericana para que no considere el
caso argentino parecen estar logrando el efecto contrario.
Si Griesa acepta el argumento de los demandantes, podría declarar en
desacato -un delito grave en Estados Unidos- al Gobierno, a los bancos
que transfieren sus fondos y hasta a los bonistas que aceptaron los
canjes para salir del default. Esta semana, la Presidenta consideró que
"el fallo de Griesa ignora el acuerdo con el otro 93% de los bonistas",
que aceptaron una quita en sus títulos públicos. Los abogados de los
demandantes plantearán este escenario en la audiencia.
En marzo de 2012, el veterano magistrado -que, por las
vueltas del expediente, hoy volverá decidir en torno del país- confirmó
que, a su juicio, la Argentina violó el "pari passu", al no cumplir con
el reclamo de pago de los demandantes, pese a que éstos no aceptaron
entrar a los canjes para salir del default.
Por esta razón, ordenó pagarles el 100% de los US$ 1333
millones que reclamaban y también advirtió que el Gobierno no podía
alterar el mecanismo de pagos a los bonistas reestructurados con el
objeto de eludir el cumplimiento de la sentencia. La postura de los
abogados de los demandantes es que, con el anuncio del lunes, el
Gobierno violó esa orden judicial. "El mandamiento judicial le prohibía a
la Argentina tomar cualquier acción para evadir las directivas de
Griesa de febrero del 2012", explicó una fuente ligada al caso.
El 23 de ese mes confirmó su interpretación sobre el
tratamiento "igualitario" que debían recibir los demandantes en relación
con el resto de los acreedores. En marzo del mismo año, Griesa advirtió
que el país no podía tomar acciones que tendieran a "disminuir la
capacidad de la Corte de supervisar el cumplimiento de las órdenes del
23 de febrero de 2012 en el caso de que éstas sean confirmadas", algo
que ocurrió en octubre del año pasado.
En ese mandamiento se incluía "sin limitación, la
posibilidad de alterar o enmendar el proceso o los mecanismos
específicos de transferencia de los pagos a los bonistas reestructurados
sin una aprobación previa de la justicia", expresó el juez de Manhattan
en el segundo punto de su sentencia de 2012.
¿Qué puede determinar Griesa si considerara que el
anuncio de la Presidenta violó esa orden judicial? Un abogado de los
litigantes expresó que puede colocar a la Argentina "en desacato con la
Corte", lo cual no tendrá mayores consecuencias prácticas para el país,
pero sí para todos el resto de los actores del canje: bancos,
depositantes, bonistas reestructurados.
A ellos podría colocarlos en desacato si participaran
en una violación a la Corte, bajo la regla 65 de las Reglas Federales de
Procedimiento Civil, explicó la fuente.
Otro abogado, que sigue el expediente de cerca, dijo
que "la Corte Suprema de Estados Unidos dijo que los funcionarios
públicos son patrimonialmente responsables por su actuar ilegal si están
en desacato, aunque lo hizo en un contexto muy distinto. Este caso es
un territorio sin demasiados precedentes".
Esto implicaría, en los hechos, que la Argentina no
podría cumplir con su intención de cambiar a Buenos Aires el lugar y la
legislación de pago a los bonistas que entraron a los canjes de 2005 y
de 2010.
Un tercer abogado, que ejerce en Nueva York, dijo que
"el anuncio del Gobierno es totalmente absurdo, porque aún hay bastante
tiempo hasta que la Corte Suprema se pronuncie sobre la posibilidad de
estudiar el expediente o no". Por eso opinó que los jueces de EE.UU.
"tomarán como un insulto y un abierto desafío" la idea de cambiar la
plaza de pago de los bonos.
Ayer, el Gobierno envió al Congreso el proyecto de
reapertura del canje, pero no dio pistas sobre los tiempos de este
eventual reemplazo del lugar de pago de los bonos que, según aclararon
en el Ministerio de Economía, sería voluntario.
Tampoco explicó el mecanismo para concretarlo, algo
que, según uno de los abogados consultados, "debería tener aceitado
hacer varios meses, dada la dinámica de la causa judicial" en Nueva
York.
El ministro destacó en el Congreso que "la Argentina no
eludirá sus compromisos de pago con sus acreedores". Pero, a la vez, en
el mencionado proyecto legislativo, se hace explícito que "el Gobierno
no podrá ofrecerles" a los holdouts que estén en juicio un tratamiento
más favorable que a los que no comenzaron su reclamo ante los tribunales
locales o extranjeros.
El conflicto en cifras
US$ 1333 Millones Es la suma en dólares
del capital reclamado por los bonistas que ganaron el juicio en dos
instancias, a los que hay que agregarles los intereses acumulados
93% Es la cantidad de bonistas que
aceptaron los canjes de 2005 y 2010 y que quedaron en medio de la puja
entre el Gobierno y los holdouts. La Corte de Apelaciones no aceptó sus
reclamos hasta ahora
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