La "tablita" con que se ajusta el tipo de cambio frente al dólar ya
muestra la mayor tasa de depreciación en 10 años; de mantenerse el ritmo
actual, en un año el cambio oficial estaría a $ 7,65
La promesa oficial de no devaluar va camino a quedar
guardada en el arcón de los recuerdos amargos, a menos que se pretenda
que un ajuste real del 15% en el tipo de cambio del peso frente al dólar
estadounidense (o del 35% en su ritmo mensual de agosto anualizado) no
sea asumido como tal.
Los datos muestran que el Gobierno, contra sus
proclamas públicas más habituales y sus ácidas críticas a quienes lo
reclamaban, viene acelerando el ajuste en el tipo de cambio oficial cada
vez más.
Claro que también los hechos parecen sugerir que lo
hace por necesidad antes que por convencimiento. Más aún cuando se
observa el quiebre en la aceleración de la tasa de devaluación oficial
del peso a partir de mayo, es decir, desde el mismo momento en que la
anticipación ante un previsible cambio en el clima financiero
internacional provocó un fuerte derrape del real en Brasil.
Después de todo, el Banco Central (BCRA) devaluó el
peso frente al dólar a un tasa promedio de 1,33% mensual en el primer
cuatrimestre del año (con "piso" de 1,22% en enero y "techo" de 1,50% en
marzo), pero pasó a hacerlo a razón de 2% entre mayo y julio y a 3,03%
en agosto, según pudo comprobarse tras el nuevo deslizamiento del tipo
de cambio mayorista dispuesto ayer (a $ 5,6720) al cabo de la 14°
jornada consecutivas con ajustes al alza.
La cuestión es que el vecino país no logra detener la
caída del real (otro 0,71% ayer, al cerrar a 2,39) y acumula una baja de
19% en lo que va de 2013) pese a disponer cuatro subas en la tasa de
referencia de esa economía desde abril y haber tratado de contener la
corrida contra esa moneda ofreciendo un programa de intervención
cambiaria que inyectará al menos US$ 60.000 millones de dólares en el
mercado hasta fin de año.
Claro que achacarle la "culpa" a Brasil luce exagerado
habida cuenta de que bajo el mismo ataque está el resto de las monedas
emergentes de aquellos países que más fueron favorecidos por el flujo de
fondos en busca de mejores rendimientos en tiempos de tasas
históricamente bajas en los denominados mercados desarrollados, como la
rupia india o la lira en Turquía o Indonesia.
Tras la megadevaluación que siguió al colapso de la
convertibilidad (el ajuste oficial en la relación peso/dólar llegó a
217% en 2002), el peso mostró una natural tendencia a revaluarse en 2003
(ganó 6,62%) que el BCRA buscó combatir, de allí en más, para tratar de
preservar la competitividad cambiaria y aprovechar para acumular
reservas.
Así, la tasa de devaluación del peso fue módica entre
2004 y 2007 (del 1 al 2,6% anual) ya que alcanzaba para que cumpla con
ambos objetivos, habida cuenta de que la tasa de inflación era también
baja en el país.
Lo que siguió es historia conocida. La intervención en
el Indec (para subestimar el alza de los costos y precios internos) y el
posterior uso del tipo de cambio como un "ancla antiinflacionaria", que
hizo que la tasa de devaluación fuera de apenas 4,7% en 2010 y 7,5% en
2011. Pero eso ya es parte del pasado.
"La devaluación efectiva del peso fue del 3,03% en
agosto, con lo que se acumula un ajuste del 15% en lo que va del año y
del 23% en los últimos doce meses", detalló ayer la corredora ABC
Mercado de Cambios.
Para dimensionar el ritmo de devaluación actual hay que
observar que si el BCRA repitiera a lo largo de un año una
actualización como la dispuesta este mes, a fin de agosto de 2014 el
cambio oficial estaría a $ 7,65,
Además, pese a que el dólar paralelo cedió ayer a $
9,30, cerró agosto con un alza de 7,51%, una ganancia acumulada de 37%
en el año, alzas que -en ambos casos-. más que duplican el avance del
oficial. De esto surge que la estrategia del BCRA hasta aquí no sólo no
logró devolverle competitividad al peso, sino que tampoco aportó para
esmerilar la brecha abierta entre el tipo de cambio oficial y el
paralelo.
Para Berni, no es delito gritar "cambio, cambio"
El secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni,
afirmó ayer que las personas que venden divisas en la calle "pueden ser
detenidas por la policía", pero aclaró que "el solo hecho de decir
«cambio, cambio» no es delito".
"La policía lo puede detener, ahora que de ahí a que
tenga la suficiente prueba para que después la Justicia siga un
procedimiento porque lo halló diciendo cambio, cambio... Eso es
prácticamente nulo", señaló. Berni dijo a radio La Red que para realizar
un procedimiento por la calle Florida (donde actúan como arbolitos
integrantes de la barra brava de Boca), debe contar "con la orden de la
Secretaría de Comercio en base a presentaciones judiciales".
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depreciación Será la devaluación en un año si mantuviera el ritmo que mostró en agosto
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