Durante el resto de 2013, la evolución de la tasa de cambio probablemente ponga un techo a la dinámica de las acciones y bonos locales
En la medida que se acerque la fecha de las
elecciones habrá sin dudas incertidumbre y precaución y esto probablemente
estimule a más de uno a reducir posiciones y entrar en un "wait and see mode" a
la espera de los resultados electorales.
Pero independientemente de la incertidumbre intrínseca a las elecciones,
existen otros aspectos que llenan de dudas la mente de potenciales
inversores:
- ¿Veremos un shock devaluatorio en el futuro
cercano?
- ¿Si ese fuese el caso, cuándo
ocurrirá?
- ¿Qué impacto podrá tener en la generación de
empleo y en el potencial sendero inflacionario?
- ¿Si ese no fuese el caso, por cuánto más
tiempo se seguirá devaluando gradualmente en torno al 40%
anualizado?
- ¿Será posible reducir la brecha cambiaria o el
Dólar implícito en los bonos soberanos argentinos simplemente seguirá el ritmo
de la devaluación?
- ¿Si aún ante una devaluación la brecha
cambiaria permaneciese constante, qué utilidad habría tenido la
misma?
- ¿Si una devaluación se implementase sin plan
monetario y fiscal integral, podría hacer más mal que bien?
- ¿Cómo reaccionaría la tasa de inflación a un
shock devaluatorio?
- ¿En qué medida la competitividad del Peso se
vio afectada por la depreciaciones exhibidas en el Real Brasileño (16.67%) y
Peso Uruguayo (15.90%) durante 2013?
En lo que va
del año, Argentina ha devaluado 15.13% al Peso. En particular, la devaluación se ha venido acelerando y ganando gamma durante
los últimos meses del 2013.
Estos muchos interrogantes probablemente pongan
un techo a la dinámica de activos argentinos en el futuro inmediato en el
sentido que dos fuentes de incertidumbre simultáneas impactan la actualidad del
mapa político/económico local. Por un lado las elecciones de octubre y por otro
decisiones potenciales en materia cambiaria y monetaria afectarán seguramente el horizonte de corto plazo.
En esta coyuntura, me imagino a un mercado de
activos muy cauto que se pasará más tiempo digiriendo el rally post-PASO de las
últimas semanas que intentando buscar nuevos máximos de corto plazo. En este
contexto tengo la sensación de que hasta octubre al menos veremos activos
argentinos en general operando en rangos y hasta con un sesgo razonablemente
vendedor a la espera de dilucidar ambos frentes de incertidumbre y más aun
considerando el último rally reciente.
El verdadero debate que en algún momento se
deberá plantear tendrá que concentrarse en cómo Argentina organizará un ajuste
gradual, significativo y potencialmente inevitable, de precios relativos que si
bien podrá tener al Dólar como centro del ajuste deberá considerar un espectro
de precios mucho más amplio.
Las recientes devaluaciones del Peso Uruguayo y
el Real Brasileño no hicieron más que agudizar la pérdida de competitividad.
Argentina en este contexto está enfrentando dos ajustes desfavorables de precios
relativos. Primero, un mundo que a nivel global sube tasas y genera
devaluaciones considerables en los tipos de cambio de nuestros vecinos con el
potencial de afectar hacia la baja el precio de los commodities. Segundo, una
dinámica interna que pone a la brecha cambiaria y al resultante nivel del tipo
de cambio como principales fuentes de incertidumbre en el corto plazo.
Habiendo dicho esto parecería tener sentido
imaginar un mercado de activos argentinos que espere agazapado la revelación de
esos shocks futuros con escasa acción al menos hasta octubre. Una cosa para
terminar: devaluar "a lo macho" y de un sólo saque sin contemplar la necesidad
de considerar todo el equilibrio general de variables puede terminar haciendo
más mal que bien. El peligroso círculo vicioso entre devaluación e inflación
será una variable clave a dimensionar en el futuro.
Vuelvo a repetir lo siguiente: me encanta
Argentina a mediano plazo.
|