En un acto por el Día de la Industria, destacaron el impacto del alza de
costos, las demoras en reembolsos impositivos y las trabas a la
importación; advirtieron sobre los riesgos de una devaluación
omo
para no entrar en la lista de quienes, según la presidenta Cristina
Kirchner, "piensan en la devalueta", en la Unión Industrial Argentina
(UIA) se preocuparon por resaltar ayer, durante un acto organizado
para celebrar el Día de la Industria, que la competitividad del sector
fabril depende de muchos factores y no sólo del tipo de cambio. Esta
aclaración, sin embargo, no les impidió mencionar las diversas variables
que atentan contra el desempeño del sector y hacen cada vez más difícil
exportar productos con valor agregado.
En el discurso de cierre del evento, el presidente de
la UIA, Héctor Méndez, mencionó el "aumento de los costos, la
liquidación anticipada de divisas por la resolución 142 y los problemas
para importar insumos", entre los problemas del sector fabril. Más
tarde, Méndez dijo que el tipo de cambio "interesa, pero es una de las
variables [de la competitividad]" y que una devaluación "puede ser
peligrosa".
A lo largo de la jornada, los expositores se mostraron
preocupados por diversos factores que perjudican a la industria. Uno de
ellos es el aumento de los costos del sector. Un reciente informe de la
UIA destaca que en los últimos dos años, los costos industriales, que
incluyen costos logísticos, energéticos, salariales, de insumos
importados y de materias primas, crecieron a una tasa de 23% anual. El
economista jefe del Centro de Estudios de la UIA, Diego Coatz, se
refirió a esta suba y, en línea con lo que pareció ser la consigna del
evento, añadió que "no hay magia" para recuperar la competitividad del
sector y que "una devaluación de la moneda sin medidas complementarias
puede complicar todas las variables".
En la misma mesa de la que participó Coatz, Mercedes
Nimo, directora ejecutiva de la Coordinadora de las Industrias de
Productos Alimenticios (Copal), destacó la pérdida de competitividad en
las economías regionales y puso como ejemplo el caso de los vinos. "Hace
cinco años los embotellados eran el principal componente de la
exportación de vinos. Representaban el 80 por ciento. Este año su
participación se redujo al 56 por ciento, lo que implica que se están
vendiendo productos de menor valor agregado", dijo. En opinión de Nimo,
el margen de ganancias no acompañó la tendencia creciente de los costos.
Alejandro Martínez Villera, presidente del Departamento
de Política Tributaria de la UIA, se quejó por las demoras
"recurrentes" en los reembolsos de los derechos aduaneros a la
exportación. El experto resaltó que esos fondos representan capital de
trabajo para las empresas exportadoras.
En el mismo sentido, Jorge Zorreguieta, presidente del
Departamento de Comercio y Negociaciones Internacionales, dijo que las
más afectadas por la falta de cumplimiento en los reembolsos son las
pymes y las empresas regionales. Según él, sin los reintegros algunas de
esas empresas no pueden cumplir con sus obligaciones.
Zorreguieta se refirió también a las declaraciones
juradas anticipadas de importación (DJAI), que, tras la eliminación de
las licencias no automáticas, están siendo utilizadas como una
herramienta para trabar las importaciones. El ejecutivo dijo que las
DJAI impiden muchas importaciones necesarias para la industria e incluso
para las exportaciones fabriles.
Al final de las exposiciones, en las que también se
mencionó el impacto de la pérdida de autoabastecimiento energético sobre
el sector fabril, el presidente de la UIA, que en la mesa de cierre
estuvo acompañado por José Urtubey, Adrián Kaufmann Brea, Cristiano
Rattazzi y Ricardo Khayat, vicepresidentes de la entidad, destacó que
"mejorar la competitividad es una tarea clave para alcanzar el
desarrollo".
Llevan la inquietud al Congreso
Ignacio de Mendiguren, presente ayer en la UIA y
candidato del Frente Renovador, presentará hoy un proyecto de ley para
crear un instituto que dependa del Congreso y estudie problemas de
competitividad de las empresas.
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