• En julio se disparó la cantidad de documentos sin respaldo; empresas sufren suba de costos y caída en la demanda
Fue otro efecto de una "estanflación"
que parece ahora más tangible y que preocupa, de a poco, a una buena
parte de los banqueros: el encarecimiento de insumos y gastos fijos, en
una economía que permanece virtualmente estancada en la mayoría de sus
actividades, empezó a complicar a las empresas en el cumplimiento de sus
compromisos con los proveedores y a generar problemas en la cadena de
pagos.
En julio, el último mes medido por el Central, el rechazo
de cheques que reportaron las cámaras electrónicas de compensación de
fondos pegó el salto más fuerte del año: los documentos que quedaron sin
respaldo alcanzaron los $ 3.600.000 y reflejaron una suba del 58%
contra el mes anterior. Su proporción frente al total de los compensados
siguió baja (un 2,6%), pero fue un claro indicio de las mayores
dificultades que atraviesan en estos meses las economías regionales, por
la caída en la demanda de us productos y el aumento de sus costos
fijos. "Sembramos sabiendo que vamos a pérdida", explicó ayer a este
diario un productor de arándanos de la provincia de Buenos Aires.
Su
preocupación es fácil de resumir: sus costos, que eran el 25% de la
facturación que percibía cuando en 2005 inició su emprendimiento,
representan ahora el 89% de ese total.
Compañías que emitían
cheques de 90 a 120 días pasaron a hacerlo en los últimos tres meses a
plazos de entre 120 a 150 días. Y las tasas de interés convalidadas en
los documentos se movieron de un rango, según los distintos plazos, del
21% al 26% al 22% y al 27% anual. En los bancos miran con atención el
crecimiento de la morosidad. "Todavía no hay un semáforo rojo. Pero
preocupa como en cualquier otra línea de crédito", comentó el tesorero
de un banco privado.
El atraso en los pagos se encuentra todavía
en niveles bajísimos en términos históricos, pero representa de todas
formas un alto costo para las entidades. En la primera mitad del año, el
sistema financiero entero perdió cerca de $ 3.000 millones en el
concepto "cargos por incobrabilidad".
Su crecimiento se estancó
en los últimos meses, si bien amenaza, todavía, con volver a despegar.
El salto de cheques rechazados se interpreta muchas veces como una
primera señal.
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