Por Greg Ip y Neil King Jr., en Washington, y Lee Hawkins Jr., en Detroit - La economía de Estados Unidos parece haber dejado atrás los difíciles momentos que atravesó a mediados de año, pero persiste la amenaza de otro debilitamiento.
Una recuperación de la construcción y ventas de automóviles y la continua fortaleza en la actividad manufacturera sugieren que el crecimiento económico repuntó a una tasa anual de entre el 4% y el 5% en el tercer trimestre que acaba de terminar después de cerrar el segundo trimestre con una tasa del 3,3%. "Parece que la mala racha ha terminado, pero desde luego hay riesgos, sobre todo con el petróleo cerrando por encima de los US$50", dice Nancy Lazar, economista de ISI Group, una firma de investigación económica de Nueva York. Pero aunque las automotrices anunciaron el viernes un aumento del 5,5% en las ventas de septiembre con relación a agosto, el crecimiento se debió a grandes descuentos. Algunas fabricantes predijeron que las ventas descenderían en el trimestre actual, y no modificaron de forma substancial sus programas de producción ya reducidos para el cuarto trimestre. El gasto del consumidor bajó agudamente en mayo y junio cuando el petróleo superó los US$40 por barril. Luego, a medida que caían los precios de la gasolina y el descenso en las tasas de interés a largo plazo reanimaba las ventas de viviendas, el consumo se recuperó. Ahora con los precios del crudo por encima de US$50 el barril, ese repunte se ve amenazado. Tras la reunión del viernes en Washington, los ministros de economía y banqueros centrales de los siete países más industrializados dijeron que el "crecimiento económico es fuerte y el panorama para 2005 sigue siendo favorable", pero también que "no es momento para sentirse satisfecho… Los precios del petróleo permanecen altos y suponen un riesgo". John Snow, secretario del Tesoro de EE.UU., dijo que el costo del petróleo ha "creado vientos adversos para las economías del mundo". Un petróleo más caro pueden perjudicar la economía al actuar como un "impuesto" sobre los consumidores, que deben pagar más por productos como la gasolina y el combustible para calefacción, además de reducir los márgenes de rentabilidad de las compañías. El crudo subió 48 centavos a US$50,12 por barril el viernes en la New York Mercantile Exchange ante los temores de pérdidas de producción en el Golfo de México a causa del huracán Iván. Sin embargo, ajustado por inflación el petróleo sigue estando más barato que en 1981. La campaña presidencial en EE.UU. empieza a ocuparse de la economía, que será el tema del tercer debate presidencial dentro de dos semanas. El índice de percepción del consumidor de La Universidad de Michigan cayó ligeramente de 95,9 en agosto a 94,2 en septiembre por los temores a los precios de la energía y la caída del empleo. Los economistas han elevado sus estimados de crecimiento para el tercer trimestre que acaba de terminar. Lazar subió el suyo del 3,5% al 4%; Wieseman lo elevó del 4,3% al 4,5%. Los economistas suelen estar de acuerdo en que es necesario un crecimiento de al menos 4% para crear suficientes empleos para hacer frente al crecimiento de la población y lograr que algunos desempleados se reincorporen al trabajo. Las nuevas perspectivas se vieron impulsadas principalmente por las señales de fuerte gasto del consumidor y la construcción a principios del verano. El Departamento de Comercio de EE.UU. dijo el viernes que el gasto en la construcción subió el 0,8% en agosto frente a julio, sin ajustarlo por cambios de precio, a una tasa anual récord de US$1.015 billones, tras el aumento revisado al alza del 1,1% de julio. Aun así, gran parte de la fortaleza del tercer trimestre se concentró en julio. El crecimiento fue más irregular en agosto. No obstante, los fabricantes se muestran optimistas. El índice de actividad manufacturera del Institute for Supply Management, realizado con base a un sondeo a los gerentes de compras, cedió ligeramente de 59 en agosto a 58,5 en septiembre . Una cifra superior a 50 significa que el sector manufacturero está en expansión. Su cálculo sobre el empleo creció de 55,7 a 58,1. "Las fabricantes están dispuestos a contratar siempre y cuando la producción manufacturera siga creciendo", dijo Norbert Ore, que supervisa el sondeo. Una señal preocupante fue el descenso constante de las órdenes de exportación. |