El Gobierno anunció ayer un incremento del 100% en las escalas de facturación del régimen de monotributo, mientras que el monto mensual del impuesto continúa siendo el mismo para cada categoría. En Casa de Gobierno, en el marco de una nueva reunión que encabezó Cristina de Kirchner con empresarios y sindicalistas en el Salón Mujeres Argentinas del Bicentenario, el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, precisó que el límite de facturación para los monotributistas del sector servicios pasa así a ser de $ 400 mil, mientras que para la transacción de bienes muebles sube a $ 600 mil.
La Presidente abrió la reunión advirtiendo: "Que nadie tenga temor a decir lo que piensa en estas reuniones. No me voy a comer a nadie", frase que algunos de los presentes vinculaban con el titular de la UIA, Héctor Méndez, que criticó a Hernán Lorenzino en una entrevista a un diario después de haber participado en una reunión con la Presidente.
Los detalles sobre los cambios en el monotributo estuvieron a cargo de Echegaray. Según explicó el funcionario, la modificación rige desde este mes, por lo que "como la facturación corre hasta el 30 de septiembre quienes deban cambiarse de categoría puedan hacerlo en el curso de este mes", puntualizó. Además, detalló que son monotributistas 2.250.338 personas en todo el país, de los cuales poco más de un millón y medio son "monotributistas puros", es decir, no tienen en paralelo una actividad en relación de dependencia.
Echegaray aclaró que se hizo una modificación general, que incluya a los artesanos, por lo que se implantó una escala en el nivel de facturación. A partir de ahora la categoría B, que es la más baja (en 2010 se unificó con la A), es para quienes facturan hasta $ 48.000 y la I para quienes llegan a $ 400.000 anuales. Las otras tres categorías, exclusivas para la producción de bienes, tienen como techo la L, hasta $ 600.000. Al defender el anuncio, Echegaray dijo que "el beneficio" alcanzará al 34% de los monotributistas de todo el país.
El impuesto que pagan los contribuyentes adheridos al régimen simplificado no se modificó. Para la categoría B es de $ 39, para la C de $ 75, la D de $ 128 y $ 118 (para servicios y venta de cosas muebles, respectivamente), para la E alcanza los $ 210 y $ 194 (con igual criterio), la F $ 400 y $ 310, para la G es de $ 550 y $ 405, la H $ 700 y $ 505, y la I de $ 1.600 y $ 1.240.
A ese importe, quienes aportan a una obra social deben sumarle $ 100 mensuales y los que aportan al sistema de jubilación $ 157, en todas las escalas. Para las categorías J, K y L (exclusivas para ventas de cosas muebles) el impuesto es de $ 2.000, $ 2.350 y $ 2.700, respectivamente. El impacto de la inflación obliga al Gobierno a efectuar este tipo de ajustes. Contribuyentes facturan más por el alza de los precios (los costos), y pasan por ello a otra categoría o bien directamente deben quedar excluidos del régimen. La Presidente comentó a los empresarios además sobre "quejas concretas de las pequeñas y medianas empresas que cuando hacen denuncias luego terminan perjudicadas, porque las grandes empresas hacen posición dominante, con prácticas monopólicas y oligopólicas en la producción de insumos básicos y difundidos, como en la fabricación de productos para la canasta familiar". Aseveró que "terminan siendo castigadas y se les termina cortando el crédito, el chorro como dicen. Eso ocurre en toda la cadena de valor, que va desde la producción hasta terminar también en los grandes supermercados". Y agregó: "Todo el que tenga que decir algo por favor le pedimos que lo manifieste en la reunión o en las reuniones sectoriales que van a tener y van a seguir teniendo permanentemente, porque estamos encontrándole en algunas cosas, dijera el paisano, el agujero al mate".
En el marco del diálogo, el ministro Carlos Tomada convocó para hoy al mediodía a sindicalistas y empresarios a integrar la Comisión de Trabajo. |