Por MARÍA ELENA CANDIA - América Latina suspiró ayer con alivio. Finalmente, la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) mantendrá por ahora sin cambios su programa de estímulo monetario para impulsar el crecimiento de la economía. Las monedas de la región -muy castigadas en el último tiempo por la salida de capitales que propicia la expectativa de que esa inyección de dinero disminuya reflejaron rápidamente este vuelco del ánimo.
El real brasileño, que aún acumula un caída de 6% en el año, escaló casi 3% y terminó la jornada en 2,192 reales por unidad. Desde fines de agosto, cuando el país puso en marcha un plan para frenar la devaluación, el real ya logró repuntar más de 11%. El peso mexicano trepó ayer 1,86%, mientras que el sol peruano avanzó 0,65% y el peso colombiano cerró con un alza de 0,5%.
Los anuncios de hoy demuestran que las preocupaciones acerca del estilo de la Fed de 1994 inspirado en un stop repentino es infundado. El proceso de reducción del estímulo monetario será gradual, particularmente bajo el mando de Janet Yellen, [la segunda de la Fed], explicó Kathryn Rootney Vera, analista de Bulltick Capital Markets, en declaraciones a El Cronista, para quien los mercados emergentes volverán a diferenciarse: Algunos son más fuertes que otros y aquellos que persiguen las reformas estructurales y políticas favorables al mercado, en última instancia, serán recompensados, agregó.
En lo que respecta a Brasil, Jankiel Santos, economista jefe del banco Espirito Santo, opinó: La postergación de los recortes monetarios traerá alguna tranquilidad para el tipo de cambio y mejorará marginalmente las perspectivas inflacionarias. Además, las proyecciones para la tasa también deberán señalar un ciclo de alzas más corto y menos agresivo.
Al igual que otros funcionarios de la región, Alexandre Tombini, presidente del Banco Central de Brasil, realizó ayer declaraciones celebrando la decisión de la Fed. En una audiencia ante el Congreso brasileño, Tombini también aclaró que el mercado hoy era demasiado pesimistas y dio como ejemplo el dato de crecimiento del segundo trimestre, que resulta en una tasa anualizada de más del 6%.
Sin embargo, diversos analistas recordaron que el programa de estímulo monetario finalizará pronto, por lo que los emergentes deberán estar preparados para una mayor volatilidad.
El anuncio en junio de que la Fed podía levantar el pie del acelerador cambió radicalmente el escenario para la región y comenzó a preocupar a los bancos centrales de países emergentes por la posibilidad de que los miles de millones de dólares que recibió la región salgan abruptamente de regreso hacia Estados Unidos. En el caso de Brasil, el más golpeado por el fenómeno, los números ya muestran un rojo en el flujo cambiario en lo que va del año. Con un saldo negativo de u$s 700 millones, desde enero hasta la primera semana de septiembre, ingresaron al país unos u$s 11.570 millones por la vía comercial pero se fugaron casi u$s 12.300 millones en la cuenta financiera.

