Por Silvia Stang - El crecimiento de la actividad económica del segundo trimestre de este año no tuvo un correlato en la generación de puestos de trabajo y, por lo tanto, no promete traducirse en una mejora de la situación social del país. Según datos oficiales conocidos ayer, entre abril y junio de este año la cantidad de puestos del sector privado avanzó un 0,6% en términos interanuales, en tanto que se redujo un 0,84% en comparación con el primer trimestre de este año. Con respecto a este período, se perdieron casi 54.000 puestos, con caída en las dotaciones de la industria, el comercio y varios sectores de servicios. En la construcción hubo, en cambio, un leve repunte, pero el sector aún mantiene un número de ocupados más bajo -alrededor de 2%- que un año atrás. De acuerdo con el informe trimestral de datos del sistema jubilatorio nacional, que difunde el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), en el segundo trimestre las empresas privadas registraron 6.297.915 puestos (promedio mensual). La baja evolución que tuvo esa cifra en el último año contrasta con los índices de crecimiento del PBI que se conocieron la semana pasada. Para el Indec, la economía volvió a avanzar a tasas chinas, con una evolución de 8,3% interanual. Las estimaciones hechas por consultoras del sector privado también indican crecimiento, aunque a un ritmo menor: 5,4 por ciento. El sector público, por su parte, siguió mostrándose más dinámico que el privado en la generación de puestos. Pero pisó el freno. La tasa de crecimiento interanual se ubicó en 1,15%, en tanto que la cantidad de puestos fue menor que en los primeros meses de este año. En ese período -primer trimestre- la suba con respecto a igual lapso del año previo había sido de 3%, es decir, más del doble que la suba actual. Los datos del informe incluyen los empleos de la administración nacional y de las provincias y municipios que traspasaron sus cajas jubilatorias a la Nación. Más allá de las diferencias en las tasas, según se trate de las mediciones oficiales o de las de los economistas, los datos de PBI y de empleo parecen ir por veredas diferentes. "Se interpreta que hay una recuperación que es transitoria y entonces nadie apuesta a la inversión", analizó Juan Luis Bour, economista jefe de FIEL, respecto de la inconsistencia de los datos. También es cierto, y así lo indicó Bour, que la contracción que tuvo la actividad hasta hace poco no resultó tan prolongada y, por tanto, se ajustaron las horas trabajadas y se evitaron despidos. Esto hace que ahora, al incrementarse el nivel de producción en forma moderada, no haya necesidad de contratar más personal. El economista recordó que el PBI creció en buena medida por el agro y por la industria, actividad en la que la comparación interanual se establece "con un período muy malo". "La inconsistencia no está en los datos de empleo, sino en el del PBI", afirmó Ernesto Kritz, director del área de Estudios Laborales y Sociales de la consultora Poliarquía. Sostuvo que es preocupante el dato de la caída de puestos en el segundo trimestre respecto del primero, ya que en el verano, por paradas técnicas en las plantas y por otros factores, suele haber menor nivel de actividad. Ya en 2012 se había dado una caída del empleo entre los primeros trimestres del año y la tendencia siguió en el tercero. En los dos períodos siguientes hubo leves subas trimestrales. La reducción del ritmo de creación de puestos en el Estado es leída como efecto de los problemas en el plano fiscal, que afectan tanto a la Nación como a las provincias. En ambos niveles de la administración, los números se verán aun más complicados a partir de ahora, por las últimas medidas tomadas en materia impositiva: el alivio en Ganancias para los asalariados -un impuesto que en su mayor parte se coparticipa- y la actualización de los topes de facturación para estar en el monotributo. Gana menos de $ 3800 la mitad de los ocupadosLa mitad de las personas que trabajan en la Argentina tienen un ingreso mensual de hasta $ 3800, cifra que supera en un 15% el salario mínimo vital y móvil, y que representa poco más de la mitad del valor de una canasta básica familiar, según la estimación -muy lejana a las de fuente oficial- que realiza la central obrera CTA. El dato surge del informe sobre distribución del ingreso elaborado por el Indec, sobre la base de los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). El cuadro de ingresos de las personas que tienen una ocupación laboral indica que el 10% menos favorecido se queda con el 1,5% del dinero por repartir, en tanto que en la otra punta los mejor posicionados obtienen el 26,7% de la renta total. El ingreso medio de unos y otros es de $ 643 y de $ 11.521, respectivamente, con una distancia de 17,9 veces, un índice que registró una mejora respecto de un año atrás (cuando fue de 18,5 veces). El promedio de ingresos mensuales llega a $ 4324, un 25% más que un año atrás, en términos nominales. La gran cantidad de trabajadores que obtienen montos bajos tiene que ver en gran medida con los altos niveles de informalidad. En la economía informal, los salarios son más bajos y es común la subocupación (empleos de menos de 35 horas semanales). Entre quienes tienen ingresos más bajos, llega a 19 la cantidad de horas trabajadas, mientras que el promedio trepa a 46 horas entre los más ricos. Sumados todos los ingresos que llegan a un hogar y divididos por la cantidad de habitantes, se observa una desigualdad que persiste, más allá de que hubo mejoras en los últimos años. Mientras que el 10% más pobre se queda con el 1,7% de la renta, el sector más rico capta el 30,2%. Las personas con menores ingresos obtienen, en promedio, $ 418 mensuales, contra $ 7299 de los ubicados en el otro extremo de la tabla.. |