El ministro de Economía, Hernán Lorenzino, sorprendió ayer a la noche al publicar el balance de las cuentas públicas de agosto. La sorpresa fue porque el Palacio de Hacienda había difundido el viernes pasado el resultado fiscal de julio. De esta forma, comenzó a corregir las fuertes demoras con las que se venían publicando las cifras sobre el resultado fiscal en los últimos meses.
Los ingresos del Fisco en agosto llegaron a los $ 62.394,2 millones y estas partidas crecieron 33% en comparación con el mismo mes de 2012. El gasto público continuó en ascenso durante el mismo mes: el gasto corriente llegó a los $ 55.293,4 millones y trepó 32,3% con respecto al mismo mes del año pasado, mientras los gastos de capital fueron de $7.853,7 millones y se incrementaron 54,7% en términos interanuales.
“La propensión a estimular el gasto continúa intacta, sobre todo en un contexto donde la actividad económica no dará muestras de recuperación autónoma”, manifestó la consultora ACM.
El auxilio financiero del Banco Central, la ANSeS y otros entes públicos le permitió al Fiscal mostrar un resultado primario de agosto superavitario en $ 912,5 millones. Un poco más que los $ 777,2 millones alcanzados el mismo mes de 2012. La diferencia estuvo dada porque el año pasado se pagaron intereses de la deuda por $ 759 millones, mientras que en agosto de esta año estas erogaciones llegaron a los $ 1.663 millones.
Estas partidas explican por qué hace 14 meses se alcanzó un resultado financiero positivo de $17,6 millones, pero ahora se cerró con un rojo de $750,5 millones.
El déficit financiero incluso hubiera sido más elevado si el Banco Central y otros organismos descentralizados no le hubieran transferido al Tesoro $ 4.706 millones. Estas cifras habían llegado en agosto de 2012 a los $1.014 millones.
Esta política de financiamiento intraestatal se mantiene en ascenso. Los organismos públicos le giraron al Tesoro $ 26.255 millones entre enero y agosto de 2013, pero durante la misma etapa de 2012 estas partidas habían llegado a los $ 14.893 millones.
“Que exista déficit financiero quiere decir que se está tomando crédito y al hacerlo en forma intraestatal se pagan tasas normales”, argumentó ayer el secretario de Hacienda, Juan Carlos Pezoa. El funcionario evitó responder si existe algún nivel de déficit razonable y destacó que el Gobierno “no saldrá al mercado a tomar deuda a tasas tremendas y con condicionamientos del FMI”.
Los economistas coinciden en que financiarse con el Tesoro es una ventaja si se tiene en cuenta que las dependencias estatales no pedirían el default, pero por el otro lado argumentan que este camino fomenta la inyección de más emisión monetaria generando tensiones inflacionarias.