La política es el mayor riesgo que pesa hoy sobre la imagen argentina en los mercados internacionales y que le impide salir a tomar deuda. La calificadora de riesgo Moody's consideró ayer que lo más probable es que la Corte Suprema de Estados Unidos termine fallando en contra del país en el litigio que aún mantiene con los holdouts y que se vea empujada de ese modo a un default sobre una parte de su deuda que pondría en riesgo el pago de los bonos ya reestructurados.
En una charla que mantuvo con periodistas al término de su conferencia anual en el hotel Four Seasons, de Retiro, el director soberano de la agencia, Gabriel Torres, advirtió que "podría haber una baja de calificación para la Argentina", que "lo más probable es que la Corte vaya a fallar en contra del país" y que éste "se vea impedido de pagar la deuda reestructurada sin pagarle s antes a los holdouts".
Pero comentó que, aun así, la nota de la deuda soberana no se encuentra demasiado afectada por sus indicadores económicos, sino, fundamentalmente, por la voluntad de no pagar algunos de sus compromisos. No sólo el que mantiene con los holdouts, sino también con el Club de París, o con los tenedores de bonos con CER, que se ven perjudicados por la manipulación del índice de inflación oficial.
La calificadora asigna al país una nota de B3 para la deuda bajo legislación local, y de Caa1 para la que está bajo legislación extranjera, con perspectiva negativa, que ubica al país en el 16° escalón, seis por debajo del grado de inversión. El analista dejó en claro que, a su juicio, la mejora en la calidad crediticia sólo depende de una decisión política, que alcanzaría para acercar la nota argentina a la que hoy tiene Colombia. "Si la Argentina cambiara de actitud, la demanda por activos argentinos explotaría. Hoy la Argentina es más rica que Colombia. Tiene una deuda más baja, mayor diversidad de exportaciones, y hoy ese país tiene una nota de BAA3 , que está en el décimo escalón y es investment grade (sólo un escalón debajo de Brasil). En lo económico no tiene una gran ventaja", aclaró.
También precisó que, en lo económico, la Argentina se encuentra en una buena posición frente a sus compromisos de deuda. En primer lugar, porque tiene un PBI que es tres o cuatro veces mayor que el de otros países que tienen el mismo nivel de calificación. Y en segundo lugar porque, actualmente, el 40% de su deuda es con organismos públicos; otra parte de ella fue contraída con entidades multilaterales de crédito (son préstamos de largo plazo a tasas muy favorables) y sólo el resto pertenece al sector privado, que representa apenas un 10% del PBI.
"El problema es con cierta deuda que no se paga. Problemas con los holdouts, que pueden forzar a la Argentina, en meses, a un default. La deuda con inflación se paga menos de lo que se debería. Las decisiones políticas son más fáciles de cambiar. En la Argentina nadie negocia salarios ni precios sobre la base de la inflación oficial. El riesgo de la Argentina es no poder seguir pagando la deuda reestructurada sin pagarles a los holdouts", comentó Torres.
Durante su exposición, la analista de bancos de esta misma agencia, Valeria Azconegui, consideró que, actualmente, el sistema financiero argentino aparece afectado porque "los depósitos en bancos crecen hoy menos que los préstamos" y los "ahorros minoristas son muy sensibles a la suba del tipo de cambio". "Además, nos preocupa la caída de reservas del Central porque incrementa las expectativas de devaluación", completó.
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