Por Silvia Pisani -
WASHINGTON. - No por esperado deja de ser un revés. La Corte Suprema de
Estados Unidos decidió ayer no tomar "por ahora" la apelación
argentina contra los dos fallos que favorecieron a los llamados fondos buitre.
"Es una mala noticia para
la Argentina", dijeron abogados del foro local consultados por LA NACION.
"Lo bueno es que, por el momento, se mantiene el suspenso [stay] sobre los
fallos", coincidieron. De modo que no hay consecuencias operativas en lo
inmediato y nadie las prevé para los próximos meses, salvo que el gobierno
argentino diera señales de querer evadir a la justicia, agregaron los abogados
locales.
En Buenos Aires no hubo mayores
reacciones. Sólo el secretario de Finanzas, Adrián Cosentino, emitió una
declaración en la que ratificó la decisión de "seguir ejerciendo el
derecho a defensa" en los tribunales norteamericanos.
Eso implica que el estudio que
representa al país, Cleary, Gottlieb, Steen & Hamilton, deberá esperar que
se abra una nueva posibilidad procesal para presentar un segundo pedido de
revisión al máximo tribunal.
Eso ocurrirá posiblemente en
los primeros meses del año próximo. Será el último y definitivo. "No está
claro qué pasará cuando eso llegue. Pero yo creo que es muy difícil que la
Corte lo acepte", dijo a LA NACION Henry Weisburg, de Sherman &
Strerling, una de las firmas que han venido siguiendo el caso. "Las
posibilidades son realmente bajas", añadió. "No me sorprendería mucho
si esa nueva solicitud también es rechazada", coincidió Richard Samp, de
la Washington Legal Foundation.
En línea con lo anticipado por
LA NACION, la resolución de ayer confirmó la decisión de la jueza Sonia
Sotomayor de "recusarse" voluntariamente en el caso. Eso complica la
situación de la defensa argentina, ya que reduce de nueve a ocho el número de
magistrados de donde se deben obtener los cuatro necesarios para lograr que el
caso sea tomado.
En medios locales, lo visto
ayer implica un recurso menos de los pocos que aún le quedan a la Argentina en
su defensa contra la demanda que le entablaron los fondos especulativos NML
Management y Aurelius Capital, junto con un grupo de inversores privados. Si
las alternativas por la vía de la apelación se siguen cerrando, las opciones
posibles que le quedan al país serían sólo tres. La más razonable -dicen
fuentes locales- sería intentar una negociación con los fondos demandantes,
alternativa que, por momentos, parece tomar impulso en medios del Gobierno.
De hecho, en una declaración
citada por el diario británico Financial Times, un representante de Elliot
dijo: "Estamos dispuestos a entablar una discusión, y creemos que
podríamos alcanzar una solución. Pero necesitamos un socio del otro lado de la
mesa".
Otra de las posibilidades que
analiza el Gobierno fue la de abrir una vía separada y distinta de pago de
deuda. De ese modo, se buscaría cumplir con los bonistas que sí aceptaron el
canje de sus papeles, sin que los recursos para esos pagos puedan ser
embargados por la justicia norteamericana para dárselos a los
"buitres". Pero el recurso no sólo se ha mostrado difícil de cumplir,
sino que, además, podría ser una "amenaza cierta" para dinamitar la
suspensión ( stay ) que ahora rige sobre los fallos adversos.
"Hay dos razones por las
que se levantaría la suspensión. Una es si la Corte de Apelaciones de Nueva
York ve que la Argentina entra en maniobras para evadir sus
disposiciones", dijo Weisburg. El intento por procurar un mecanismo de
pago diferente entraría en esa posibilidad.
La otra sería que el caso se
prolongara demasiado en el tiempo. Pero, en cualquiera de las dos alternativas,
lo que tendría que haber es un pedido expreso de los demandantes para que esa
suspensión sea levantada. "Yo no veo riesgo alguno de que ese pedido se
vaya a cursar en el futuro inmediato. No veo, por ahora, peligro para la
permanencia de la suspensión, salvo que sea la Argentina la que empiece a hacer
maniobras que abran la posibilidad para que los demandantes lo pidan",
coincidió Samp.
Junto con la apelación ante la
Corte, la eventual negociación con los demandantes y la riesgosa búsqueda de
mecanismos alternativos de pago, el otro camino que queda es el del default.
Pero sus consecuencias serían enormes.
Los próximos pasos del juicio
La Corte Suprema anunció ayer
su decisión de no tomar "por el momento" la demanda contra el país
El país tiene una última
posibilidad para golpear la puerta del máximo tribunal. Para ello, tiene que
esperar a que se defina la situación de parte del expediente que se encuentra
en la Corte de Apelaciones de Nueva York. Allí se pidió una revisión
"total" del caso (en banc), que seguramente será denegada
Una vez que se conozca ese
veredicto, la Argentina tiene 90 días (ampliables a otros 60) para presentar
otra apelación en la Corte.
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