Por Silvia Pisani - WASHINGTON.- No sólo fue el Fondo Monetario Internacional (FMI). También el Banco Mundial (BM) discrepó de la perspectiva oficial de crecimiento para este año, al pronosticar un 4%, lo que implica más de un punto de diferencia respecto del 5,1% que prevé el proyecto de presupuesto, que en medio de protestas, cuenta ya con media sanción de Diputados. El dato cobra relevancia porque, por primera vez desde que hace cuatro años se agudizó la controversia por la calidad de las estadísticas argentinas, se plantea un matiz de esa naturaleza con el BM; más usual, sin embargo, con el Fondo. En su primer día de actividad en esta ciudad, el ministro Hernán Lorenzino retomó la línea de discurso duro contra los fondos buitre. "Con un claro objetivo especulativo ponen en riesgo a un país, a una sociedad, a una economía entera y esto, como nación soberana que somos, resulta inaceptable", dijo, al exponer en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en una reunión con sus contrapartes regionales. Lo hizo apenas un día después de la oferta de "diálogo" de Elliot Management, uno de los que ya obtuvieron dos fallos favorables contra el país. Horas antes, había sido el organismo de Christine Lagarde el que había discrepado de las proyecciones oficiales. En su informe de perspectivas contempló un crecimiento de 3,5% para este año (1,6 puntos de diferencia) y de 2,8% para el próximo, con una diferencia de más de tres puntos y medio respecto del 6,4% de la previsión del Gobierno. En el caso del Banco Mundial, también llamó la atención por el hecho de que la relación con el organismo se encuentra en las aspiraciones de agenda del ministro, con la difícil intención de negociar U$S 1800 millones en líneas de crédito para el país. La pretensión parece tropezar con la resistencia de Estados Unidos, Francia y Alemania, entre otros, que esperan que la Argentina normalice, primero, fallos adversos del tribunal arbitral de la entidad (Ciadi). Desde Buenos Aires, el jefe de Gabinete, Juan Abal Medina, confirmó esa intención con el matiz de que "todo marcha exitosamente". Otro de sus objetivos es, precisamente, presentar "avances" en la elaboración de estadísticas oficiales, sobre todo, de inflación, de modo de evitar que se agudicen las sanciones que actualmente pesan sobre la Argentina por la escasa credibilidad del actual indicador. Mañana se espera el diagnóstico formal del responsable del FMI para la región, Alejandro Werner, en la habitual rueda de prensa con que se repasa la situación en el hemisferio occidental. Pero buena parte del día del ministro transcurrió en el BID, una relación vital para el Gobierno, ya que -mientras no prosperen las gestiones ante el BM- se ha convertido en prácticamente la única fuente de financiamiento externo. Tuvo ayer la oportunidad de coincidir allí con quienes tienen la llave para superar buena parte de los frentes externos de la Argentina y de "tener intercambios y conversaciones informales" con ellos. El listado incluye al secretario del Tesoro, Jack Lew, y a su subsecretaria de Asuntos Internacionales, Lael Brainard. También, a Lagarde y al responsable regional del Fondo, Alejandro Werner.. |