Por ANDRÉS SANGUINETTI - El 14 de octubre de 2011, la empresa canadiense Regulus fue la última en recibir ayuda monetaria de la Corporación Financiera Internacional (CFI) para encarar un proyecto de inversión en la Argentina. La firma había solicitado un crédito vinculado con la explotación del yacimiento de cobre y oro Río Grande, ubicado en Salta. Ese mismo año, otras cuatro empresas solicitaron, y recibieron préstamos de parte del brazo financiero del Banco Mundial para financiar actividades en la Argentina. En la lista también figuraron la petrolera Medanito; la limonera San Miguel; la fabricante de griferías FV, y Kordsa, la mayor productora mundial de hilos de nylon y políester. En total, en 2011, la CFI entregó préstamos por más de u$s 200 millones para financiar inversiones en el país. Sin embargo, desde ese año a la actualidad ninguna otra compañía, nacional o multinacional, volvió a obtener auxilio crediticio de parte del brazo financiero del Banco Mundial. Se trata de un dato sugestivo si se tiene en cuenta que luego de la crisis de la devaluación del año 2002, la CFI continuó ampliando su cartera de préstamos a empresas y entidades financieras que buscaron su respaldo para invertir en la Argentina, Si bien en la CFI prefirieron no hacer comentarios ante la consulta de El Cronista acerca de los motivos de esta ausencia de líneas de crédito para empresas con actividades en el país, otras fuentes lo vincularon con las trabas impuestas por el Banco Mundial a la Argentina para ampliar las líneas de crédito que el gobierno kirchnerista venía solicitando a la entidad financiera internacional. De hecho, recién ayer Ministerio de Economía y el Banco Mundial llegaron a un acuerdo (ver página 2 de Economía) para destrabar préstamos por u$s 3.000 millones que, en los próximos tres años, serán destinados a proyectos de salud, desarrollo rural e infraestructura. Pero para llegar a este entendimiento, el Gobierno debió comprometerse a pagar varias sentencias en su contra aplicadas en el el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (Ciadi), el tribunal del Banco Mundial. Se trata de litigios que, al estar impagos, venían trabando la cesión de créditos al país y que, según los analistas, también cerraron el grifo de la CFI a empresas que buscaban auxilio para invertir en la Argentina. Hasta 2011, el escenario había sido diferente. Muchas compañías acudían a la CFI en busca de créditos para aprovechar el crecimiento de la economía argentina y el boom de consumo que dicho escenario había generado. Lo hacían también ante la imposibilidad de acceder a líneas crediticias a tasas consideradas normales. De hecho, desde que en 2003 el kirchnerismo llegó al poder y hasta ese año, la CFI prestó asistencia crediticia a 40 proyectos presentados por ejemplo, por Cencosud, Arcor, Aluar, PAE, Aceitera General Deheza (AGD), entre otras empresas. El 2005 fue el año de mayor actividad con ocho créditos otorgados, mientras que 2004 el de menor, con sólo un préstamo cedido a AGD. En 2010, la CFI cerró cuatro préstamos por un monto global cercano a los u$s 200 millones. |