LA OFERTA EUROPEA NO MEJORÓ EL ACCESO DE AGROPROCESADOS El canciller Rafael Bielsa viajará mañana a Brasil para reunirse con sus pares y establecer un cronograma que extienda la negociación más allá del plazo previsto originalmente. El Mercosur y la Unión Europea no lograrán un acuerdo comercial en la fecha prevista del próximo 31 de octubre por la falta de entendimiento en materia agrícola. Sin embargo, los cancilleres del bloque sudamericano no pierden las esperanzas por lo que se reunirán este fin de semana en Río de Janeiro para elaborar un nuevo cronograma que presentarán al flamante ministro de Comercio europeo, Peter Mandelson, que asumirá en su cargo el 1º de noviembre.
Quince días atrás, cuando el Mercosur presentó su oferta definitiva de desgravación, los negociadores europeos se mostraron conformes. Sin embargo, la propuesta que recibieron la Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay fue considerada inaceptable porque no beneficiaba a las exportaciones agrícolas, que representan gran parte de las colocaciones externas de estos países. En particular, la oferta europea restringía el ingreso de productos agropecuarios a cuotas muy limitadas y hacía casi imposible las exportaciones de agroprocesados a los 25 países de la UE. A partir de ese momento, no hubo más contactos entre ambos bloques y la negociación quedó interrumpida.
Grandes diferencias
La Argentina y Brasil, en particular, buscan que el acuerdo comercial permita incrementar las colocaciones de bienes agropecuarios pero, sobre todo, que abra las puertas a un mayor ingreso de bienes agroprocesados con alto valor agregado, para así diversificar su oferta exportable. Sin embargo, los funcionarios europeos recibieron en los últimos meses fuertes presiones de los productores agrícolas de sus países, que temen una invasión de productos del Mercosur, y presentaron una oferta considerada insuficiente. "La UE no se colocó en la negociación como el jugador más grande, que debe tener la iniciativa y hacer mayores concesiones", explicó Eduardo Sigal, Subsecretario de Integración Económica.
Según el funcionario, uno de los aspectos que más disgustó al Mercosur fue que la oferta de cuotas de la UE preveía dos etapas: una que sería escalonada y otra que estaría sujeta a los resultados de la Ronda Doha de la OMC. De esta manera, al entrar en vigencia el acuerdo prácticamente no habría beneficios para las exportaciones agropecuarias. Además, las cuotas eran muy menores a las que había pedido el Mercosur. En carne vacuna y de pollo, por ejemplo, el bloque sudamericano pedía 315.000 y 250.000 toneladas y la UE ofrecía 100.000 y 75.000 toneladas, respectivamente. Y en otros productos como trigo y leche en polvo, el Mercosur solicitaba un millón y 140.000 toneladas, respectivamente, pero el bloque europeo sólo estaba dispuesto a ceder 200.000 y 13.000 toneladas. En el caso de agroprocesados como chocolates, galletitas, pastas y caramelos, la UE proponía desgravar las importaciones a cambio de una gesto similar por parte del Mercosur. "Esto era inaceptable debido a que nuestras empresas no tiene capacidad para ocupar un mercado mientras que las de ellos sí pueden", dijo un negociador argentino.
Ahora, el canciller Rafael Bielsa intentará junto con sus pares revivir la negociación extendiendo los plazos previstos. Sin embargo, funcionarios reconocen que no se podrá avanzar en un acuerdo si no mejora la oferta agrícola europea. |