El dólar sufrió un fuerte varapalo frente al resto de las principales divisas internacionales después de que las cifras de creación de empleo correspondientes al mes de septiembre fueran inferiores a las previstas por los analistas, lo que decepcionó a los inversores y sembró más dudas sobre la desaceleración de la recuperación económica en EEUU. El Departamento de Trabajo hizo públicas las cifras de creación de empleo en EEUU durante septiembre. En este mes se crearon 96.000 puestos de trabajo, frente al dato de 128.000 registrado en agosto. Además, estos números estuvieron sensiblemente por debajo de las previsiones de los analistas, que esperaban cifras en torno a 150.000 nuevos empleos. Las cifras golpearon al dólar, cuya cotización cayó a zona de mínimos de los últimos meses frente al euro, por encima de 1,24 unidades.
Esta situación genera nuevas dudas sobre el comportamiento de la primera economía mundial. Los expertos habían constatado una desaceleración en el crecimiento, idea que ahora se ve acentuada e incluso provoca incertidumbre sobre qué sucederá con los tipos de interés. La Reserva Federal aún debe reunirse en dos ocasiones antes de que finalice el año y ya no está tan claro que vaya a modificar el precio oficial del dinero en ambas.
Mientras, las cifras de inventarios minoristas tampoco dejaron satisfechos a los inversores, ya que se registró un crecimiento superior al previsto por los analistas (0,9% frente al 0,8% estimado). El euro se situaba por encima de 1,24 dólares a pocos minutos para que finalizara la sesión en las principales plazas del Viejo Continente. La divisa europea se veía también fortalecida por las palabras de ayer del presidente del Banco Central Europeo (BCE), en las que aseguraba que el repunte de los precios del crudo tendrá un impacto limitado a medio plazo en las economías de la eurozona. Además dejó una puerta abierta a una eventual subida de los tipos de interés a poco que se filtren tensiones inflacionistas.
Mientras, el yen mostraba sus mayores avances frente al dólar en más de dos meses. Además de la debilidad mostrada por el billete verde, la trayectoria de la divisa nipona también se explicaba por el incremento de pedidos de maquinaria en Japón, que se incrementaron y mostraron una recuperación de la senda alcista. La moneda japonesa lograba situarse por debajo de 111 unidades por dólar.