Por: Carlos Burgueño - "No atendemos maestro, vuelva el lunes. Mejor el martes...", "Nada amigo, estamos fuera del mercado hasta la semana que viene...", "¿Cueva?... acá nunca funcionó una cueva...", "Pruebe el conurbano, compañero, acá estamos de veda, hoy no se atiende" o "El jefe se fue a jugar la copa Moreno y espera ganarla...". Frases como estas circulaban ayer en la City porteña, entre las calles San Martín, Florida y Reconquista, mostrando que nuevamente Guillermo Moreno logró su objetivo de corto plazo: un virtual feriado cambiario en el mercado del "blue" en su versión microcentro. Esto hizo que el precio aproximado de 10,10 al que había llegado el mediodía del miércoles, cuando el funcionario desató sus embestidas, se sostenga al menos hasta ayer, esfuerzo que seguramente continuará durante esta jornada. Por las dudas, el secretario de Comercio Interior envió sus fuerzas regulares de "centuriones" amparados por la Policía Federal y técnicos de la Comisión Nacional de Valores (CNV) a las calles del centro porteño a la caza de arbolitos irredentos. Fueron unos 50 agentes y funcionarios que recorrieron las calles recientemente reinauguradas por el Gobierno porteño de Mauricio Macri; donde la actividad pedestre es ahora más cómoda que hace unos meses y los arbolitos cuentan con asientos para descansar y pequeños canteros para camuflarse.
Los arbolitos más valientes, igualmente temerosos de las huestes morenistas, caminaban por Florida evitando el efecto quietud y estancamiento de estar parado en un lugar firme durante horas, estrategia habitual en días normales. Según la lógica arbolera, caminar en redondo en áreas de no más de 40 metros sería menos provocativo ante la mirada atenta de los fiscalizadores oficiales de la Secretaría de Comercio, a la caza de cambistas pedestres volcados ayer a la rebeldía. El tradicional "cambio, cambio" a viva voz que inunda desde noviembre de 2011 el microcentro porteño, mutó por simples silbidos de tonalidades diversas (a veces incluyendo la marchita peronista), hasta detectar a innegables turistas. En esos casos, y sólo así, el cambista no matriculado se aproximaba al potencial cliente para lanzar un "change, change..." o "troco, troco..." según si el candidato tenía cara de idioma inglés o portugués. A los argentinos, sólo se los atendía vía intuición. La actividad cambista ilegal se concentró ayer igualmente en las vías alternativas al microcentro. Son jornadas donde se hacen su agosto las cuevas barriales, con Once, Palermo, Retiro, Chacarita, Parque Patricios y Villa del Parque como epicentros. También es época de gloria para el conurbano bonaerense, donde las cuevas tradicionales no reciben la presión morenista y operan a tiempo extra. En algunos casos incluso se nota gran inversión inmobiliaria y tecnológica, igualando ya casi a sus pares capitalinos. En punta pican locales de Lomas de Zamora, Berazategui, Pilar, Escobar, San Isidro, Moreno, Lanús y Ezeiza, entre otros. En general se trata de sospechosas "agencias de turismo", sin mayores ofertas de viaje a la vista; "inmobiliarias" en las que se ofrecen proyectos de construcciones de difícil identificación geográfica o hasta comercios de dudosa moralidad donde pueden verificarse la presencia de turistas que llegan al país sin pareja. En estos casos, previo aviso (no por miedo, sino por la falta de cash disponible), se dirigieron los más necesitados de dólares, especialmente los que tienen que cerrar viajes al exterior u operaciones inmobiliarias impostergables. El problema es que para estos locales lo que falta es efectivo en dólares, ya que la materia prima viene de las cuevas centrales del microcentro, sitiadas por agentes morenistas hasta el lunes. Para los casos urgentes, y con precios en alza, la operatoria se traslada en estos días a las cuevas vip de Puerto Madero, con atención especializada y costos astronómicos. |