Por Javier Blanco - A fuerza de redadas, patrullajes, renovadas amenazas e inspecciones, el Gobierno logró ayer reducir al mínimo la actividad en el mercado informal de cambios, aunque aún no logró el propósito principal que persigue: que el precio de venta del dólar en este tipo de transacciones baje de los 10 pesos. La situación no sorprendió a los operadores, que, por instinto de supervivencia, desde hace días venían advirtiendo a sus clientes más habituales que muy probablemente no concretarían operaciones en los días previos a las elecciones, ya que imaginaban una reacción iracunda del Gobierno apenas el precio del billete volviera a los niveles máximos que ya había mostrado en mayo, durante la corrida que precipitó la convocatoria al blanqueo. "Hubo renovadas presiones desde la Secretaría de Comercio Interior y otras dependencias para que se paralicen los negocios en el mercado negro", explicó un operador. La versión resulta creíble si se toma en cuenta que hace apenas 48 horas el presidente de la Comisión Nacional de Valores (CNV), Alejandro Vanoli, le había explicado a la agencia oficial Télam que el organismo que conduce, "junto con la Secretaría de Comercio Interior, el Banco Central y la Procelac", estaba "controlando la operatoria ilegal", a tal punto que podían dar cuenta de que "prácticamente no había operaciones". Vale recordar que, meses atrás, había sido el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, quien había dejado transcender sus contactos con "cueveros" y cambistas para persuadirlos de bajar el precio del paralelo, lo que indica que las autoridades tienen conocimiento de ese mercado. El problema es el precioDe hecho la experiencia indica que el problema no es la existencia del mercado ilegal, sino la difusión de sus precios. No en vano en las últimas horas Vanoli y el senador oficialista Aníbal Fernández coincidieron en sostener que "publicar el precio del blue es como publicar el de la cocaína", en lo que en el mercado se interpretó como el preludio de medidas que apunten a prohibir la difusión de ese precio, Pero el ex gerente general del BCRA Hernán Lacunza les recordó ayer que dar a conocer ese valor no es "ilegal". "Podría serlo en tanto se saque una norma que lo prohíba, como sucede en Venezuela", lo que en el mercado se toma desde hace algunos días como una posibilidad, dado el nerviosismo que ganó al Gobierno ante la renovada escalada del billete. Vale recordar que Venezuela prohibió hace 7 años la difusión de ese precio, por lo que allí hay que rastrearlo como "lechuga" a través de páginas web con servidores en el exterior. Los operadores sostienen que la parálisis en que cayó en las últimas horas el mercado es riesgosa. "Hay como una olla a presión porque se van apilando los pedidos de compra", advirtió uno de ellos. El último precio que marcó ayer el dólar fue de $ 10,10 por unidad, lo que lo coloca 72% por encima del valor del oficial. Ayer las escasas operaciones que se habrían registrado en puntos alejados del microcentro reconocían ese valor como una referencia a partir de la cual negociar, según la cantidad transada. "No tienen la menor idea de lo que es el mercado cambiario. Lo que hacen es peor, porque perforan la posibilidad de oferta mientras la demanda se mantiene firme. De ahí viene el aumento de precios", disparó ayer el ex jefe del BCRA Aldo Pignanelli, al criticar la estrategia oficial. el costo de las prohibiciones- 72% maldita brecha
Es la diferencia que separa la cotización del dólar oficial (a $ 5,88) de la del paralelo ($ 10,10) desde hace tres jornadas
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