| Dos meses después de su firma, el acuerdo entre la nacionalizada YPF y la petrolera norteamericana Chevron para realizar inversiones conjuntas en la formación neuquina Vaca Muerta continúa despertando polémicas. El martes, el diario norteamericano The New York Times publicó un extenso artículo dedicado al tema. En uno de sus últimos párrafos señaló: "Funcionarios argentinos vinculados con el sector petrolero dijeron que el acuerdo Chevron-YPF escudará a la compañía americana de pérdidas financieras relacionadas con un cambio en los vientos políticos". Y agregó que Chevron podrá retirarse de las operaciones en la Argentina "sin pagar penalidades" y continuar recibiendo "beneficios netos por el 50% de la producción de los pozos iniciales a perpetuidad". El texto hacía referencia al convenio de inversión que firmaron el 29 de agosto Miguel Galuccio, presidente de YPF, y Alí Moshiri, presidente para América latina y África de Chevron, para avanzar en una inversión conjunta en la concesión Loma Campana, en la muy publicitada formación Vaca Muerta. CuestionamientosEl acuerdo contempla la inversión de 1240 millones de dólares en una primera etapa (Chevron depositó los primeros US$ 300 millones, luego de que la Legislatura neuquina aprobara el convenio), que se extendería por aproximadamente un año. Al cabo de ese período, Chevron podrá optar por continuar en el proyecto y encarar su desarrollo masivo o abandonarlo. Si elige la última opción, de acuerdo con la explicación de Galuccio poco después de la firma del acuerdo, la norteamericana "sólo tendrá derecho al 50% de la producción de los pozos perforados en la primera etapa". LA NACION consultó a diversos empresarios petroleros con respecto a ese punto. La mayoría se excusó de hacer comentarios debido a que se desconocen números precisos relacionados con el convenio. Uno de ellos, sin embargo, sostuvo luego de pedir la reserva de su nombre: "Es posible que una empresa abandone un proyecto y continúe cobrando utilidades, pero luego de deducir diversos gastos sobre la utilidad bruta". Ayer por la tarde, la petrolera local difundió un comunicado con críticas a la lectura que hicieron los medios nacionales de la nota publicada en el diario norteamericano, pero no hizo una corrección específica sobre el texto original. "YPF ratifica que, contrario a las versiones periodísticas surgidas hoy, el acuerdo firmado con Chevron para el desarrollo del primer clúster de shale [hidrocarburos no convencionales] en Vaca Muerta no posee cláusulas secretas", sostuvo la compañía. "Fue una operación mediática y orquestada con la intención de perjudicar a YPF y al acuerdo con Chevron", sostuvieron fuentes de la petrolera local. Y aclararon que los beneficios para Chevron no serán a perpetuidad, sino que durarán por el lapso de la concesión, vigente hasta 2048, o hasta que se agote la producción de los pozos. Desde la firma del convenio, el 28 de agosto, surgieron cuestionamientos de diversos sectores a la negativa de YPF de mostrar el acuerdo con la petrolera norteamericana. Sin embargo, algunas cuestiones se revelaron paulatinamente en los últimos meses. Por caso, el convenio trabaja en torno a tres legislaciones: utiliza la ley argentina en lo referido a cuestiones ambientales y operativas, la norteamericana para dirimir las cuestiones comerciales y fija a Francia como el sitio designado para constituir un tribunal arbitral en caso de que eventuales fricciones entre ambos socios los conduzcan a un pleito. En paralelo, YPF y Chevron elaboraron un escenario con la evolución de las principales variables del negocio en el país que tomaron como referencia a la hora de escribir el acuerdo. Ese trabajo contempla precios crecientes del petróleo, de 79 dólares por barril al inicio del proyecto hasta US$ 102,6, mientras que estipula un valor del gas en torno a los US$ 7,5 el millón de BTU (la unidad de medida), el valor más alto vigente para la producción local.. |