A diferencia de lo que sucedió el martes y el miércoles, ayer no hubo presencia de efectivos de la Policía Federal, ni de inspectores del Banco Central o la AFIP. Las llamadas del secretario de Comercio alcanzaron para que los hombres que manejan los hilos del “blue” optaran por freezar la cotización y operar sólo con clientes conocidos.
Bajo la amenaza de quitarles la licencia, los corredores de cambio acataron la orden de Moreno, apagaron sus celulares y se negaron a informar por vía telefónica la cotización. El funcionario los habría llamado hoy para recordarles lo pactado ayer: debían simular un feriado en la plaza informal.
El acuerdo incluye también frenar la operatoria mañana. Pero los jugadores del mercado ya se preparan para lo que será el día después de las elecciones. “Moreno sabe que por más de que grite y patalee este mercado es incontrolable en el largo plazo ”, explica un operador del mercado. “Esta simulación de feriado cambiario siempre tiene un efecto búmeran, La demanda contenida se concentra y cuando el mercado se reactiva, el billete se dispara ”, agrega.
Por eso, desde las cuevas siguen apostando al alza. “El lunes el mercado blue se va a reactivar pero no va a subir tanto porque no hay demasiada liquidez disponible hacia fin de mes”, opinó otro vendedor. “Pero la primera semana de noviembre el dólar blue va a volar ”, agrega.
Asimismo, en la city porteña sospechan que tras los dichos de funcionarios esta semana recordando la “ilegalidad” del blue, el Gobierno podría prohibir que se difunda públicamente la información de la cotización. Ayer, los funcionarios se llamaron a silencio.
El billete oficial, por su parte, subió un centavo, a $5,88. El Banco Central salió a vender US$ 50 millones para abastecer la demanda. Fuentes del mercado aseguran que varios bancos compraron billetes en los últimos días por orden de Economía para saldar compras de combustible al exterior. Esas compras son por entre 50 y 70 millones y es el Central quien sale a venderlos. En lo que va de la semana vendió US$ 335 millones para frenar la devaluación del peso y las reservas están al borde de perforar los US$ 34.000 millones.