La explosión del uso de la tarjeta para consumir en el exterior a un tipo de cambio que hoy se ubica en torno a los $ 7 (producto del recargo del 20% que aplica la AFIP) se convirtió en una de las grandes trampas del cepo. Hoy supone un drenaje de divisas que amenaza a las reservas que se intentaba preservar con las restricciones cambiarias.
Imposibilitados de comprar al precio oficial por la prohibición de atesorar (y la asignación con cuentagotas del dólar turista) y con un blue que araña los $ 10, los argentinos que viajan potenciaron el consumo con plástico, al punto que sólo este año el stock de deuda en dólares con tarjeta más que se duplicó, al pasar de unos u$s 230 millones a fines del 2012 a u$s 490 millones, según el último dato del BCRA al 18 de octubre. Mientras en el mercado se especula con un aumento del recargo a estos consumos y se plantea incluso la posibilidad de fijar cupos a la venezolana, entre las entidades financieras también empieza a percibirse la intención de tomar medidas preventivas frente a este comportamiento.
Un directivo de un banco de primera línea comentó que por ahora no hay nada, pero es muy posible que después de las elecciones legislativas se baje el límite de todas las tarjetas, ya que algunos tienen límites de $ 100.000 mensuales, y vienen a ampliarlos para cuando se van de viaje. Lo que se evalúa, entonces, es establecer un tope máximo equivalente a u$s 10.000, lo que sería igual a $ 60.000 mensuales, revelan.
También hay signos de prudencia en el sistema. Hace unos días, el departamento de Créditos de American Express Argentina envió una carta a sus clientes corporativos que no tenían tope de gastos avisándoles sobre un límite de compras mensuales para los plásticos emitidos por ellos mismos. En el caso puntual de la misiva a la que tuvo acceso El Cronista, se notifica que una vez alcanzado dicho límite, no se podrán realizar cargos adicionales hasta que sea cancelado el saldo pendiente. En Amex aclararon que tenían un pequeño porcentaje de empresas sin límites prestablecidos de gastos, sino que contaban con líneas abiertas: Fue a ellos a quienes se envió la carta y, según una revisión de su situación financiera y el promedio de consumo, le pusimos un límite de crédito. Por otra parte, notamos que muchas pequeñas y medianas empresas que antes no tenían la corporativa se adhirieron.

