Un juez rechazó bloquear el canje de la deuda de Mendoza. El fallo fue contra un fondo buitre que amenazaba con acciones similares para frenar la reestructuración de los bonos de la Nación.
En un fallo de lenguaje contundente, un juez de los Estados Unidos revirtió una orden para frenar un canje de deuda de Mendoza, que tenía en vilo tanto a esa provincia como al Ministerio de Economía. Aunque aún no está dicha la última palabra sobre el caso, este veredicto es un golpe a la estrategia del grupo más duro de acreedores que enfrenta la Nación, que amenazó usar la vía de los tribunales para impedir la operación de salida del default.
La decisión del magistrado Harold Bear Jr., de la Corte de Distrito Sur de Nueva York, dice que Greylock, el fondo buitre que había pedido parar el canje del bono Aconcagua, no pudo demostrar que la provincia le causó un "daño irreparable" al hacer el canje. Pero, lo que es más importante aún, justifica que Mendoza haya tratado de reducir el tamaño de su deuda, porque de otra manera no podría hacer frente a sus obligaciones en el año 2007, fecha en que vencía el título en discusión.
"Considerando el daño limitado que enfrenta Greylock y la preocupación de que no tenga éxito en los méritos de la causa, el balance se inclina por la provincia", escribió el juez Baer.
"La provincia fue gravemente afectada por la crisis económica. Los actuales ingresos fiscales de la provincia hacen que le sea casi imposible enfrentar el pago del capital principal de los bonos por US$ 450 millones que vencen en el 2007", agrega la sentencia.
En julio pasado, Mendoza propuso canjear el bono Aconcagua, un título emitido en el 97, para reducir su tasa de interés del 10 al 5,5%, sin efectuar una quita de capital. Entonces, Greylock, que posee sólo el 1% de estos títulos, fue a la Corte para bloquear toda la operación.
Ayer, en el Gobierno provincial había una profunda satisfacción por esta resolución. En diálogo con Clarín, el ministro de Hacienda, Alejandro Gallego, dijo que la resolución le "cierra el camino" a Greylock. Sin embargo, el juez Baer citó a una nueva audiencia sobre el tema para el 18 de octubre, a las 10.
El mismo alivio se reflejó en Economía, en Buenos Aires, donde destacaron el fallo que despeja el camino de la reestructuración de la deuda nacional.
Pero fuentes de los acreedores indicaron anoche a este diario que el hecho de que Baer haya convocado a otra audiencia implica que el juicio por la cuestión de fondo continuará, y que eventualmente se impondrán. Con evidente bronca en la voz, el consultado dijo: "No sé de dónde sacó el juez que Mendoza no tiene plata para pagar."
Greylock Global Opportunity Master Fund Ltd. forma parte de una familia de fondos que dirige Hans Humes, uno de los líderes más visibles del Comité Global, el principal grupo de bonistas que enfrenta el país. Días atrás, en Washington, el financista
amenazó con recurrir a los tribunales norteamericanos si el Gobierno nacional no negociaba con su organización la salida del default, replicando la estrategia aplicada contra Mendoza.
La provincia cuyana asegura que tiene ya el consentimiento de más del 50% de los tenedores del Aconcagua para reducir sus intereses. Anoche, el gobernador Julio Cobos dijo que se analizará si se prorroga el límite del 20 de octubre para cerrar el canje, dado que estuvo parado tantos días.
Greylock, un fondo constituido en las Islas Vírgenes británicas, uno de los paraísos fiscales del Caribe, se agarró de una cláusula sobre inmunidad soberana de los nuevos bonos de la provincia para bloquear la operación.
Aunque está a punto de jubilarse, el juez Baer se tomó un gran trabajo para escribir este fallo, de 7 páginas de extensión. Casi hacia el final del veredicto, el magistrado habla extensamente sobre la crisis argentina, citando un informe de la CIA que encontró en Internet.
"En diciembre del 2001, la República Argentina sufrió una de sus peores crisis económicas de la historia, debido en parte por la huida de capitales y la devaluación de la moneda", señala.
"El peso argentino estaba atado al dólar hasta enero del 2002", cuenta. "Después de la flotación del peso, la tasa de cambio se depreció y la inflación aumentó rápidamente. Sólo recientemente la economía se comenzó a estabilizar", agrega.
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