Por Marcela Pagano - El Banco Central intentó ayer poner nuevos límites a la compra de dólares por parte de los importadores, con llamados puntuales para que frenaran operaciones, pero las presiones no alcanzaron y se vio obligado a salir otra vez a vender divisas. Según fuentes oficiales, se desprendió de US$ 60 millones para evitar una nueva suba del tipo de cambio. En el mercado dicen que fueron US$ 100 millones. Así, la pérdida de reservas fue de US$ 113 millones y acumuló US$ 453 millones en dos días. La baja generó ruido en el mercado y el dólar paralelo se disparó doce centavos, a $ 9,95.
“No hay dólares, hoy no pueden comprar”, fue el argumento que esbozaron técnicos de la autoridad monetaria a importantes empresas que ayer se disponían a adquirir divisas para cancelar importaciones. Los llamados a las compañías que tenían autorización para comprar dólares dejó al descubierto una nueva modalidad de la entidad que dirige Mercedes Marcó del Pont. Esta semana los bancos recibieron un e-mail que advertía informalmente que toda compra superior o igual a US$100 mil debía ser informada. Hasta la semana pasada, este requerimiento era para compras por US$ 200 millones.
En el correo electrónico se exigía, además, que se detalle el nombre de la empresa en cuestión. Por eso, ayer el Central sabía quién iba a comprar. “Es la novedad de la semana, el día que vas a comprar llaman directamente del Central a las empresas y piden que no hagan. Antes los pedidos los hacían a través de los bancos”, explicó una fuente del mercado. “Pero están pateando el problema para adelante porque se trata de compras aprobadas y que deben hacerse de manera inmediata”, agrega.
Según datos de la Cámara de Importadores, las empresas aún tienen importaciones pendientes por US$ 19 mil millones hasta fin de año lo que podría acelerar la sangría de reservas.
Las nuevas restricciones informales no alcanzaron para quitarle presión a la demanda. La autoridad monetaria tuvo que salir a vender divisas para que el dólar oficial se mantuviera en $ 5,98. Por eso las reservas volvieron a caer ayer, a US$ 32.598 millones. Cedieron porque a la venta de divisas se sumó otro giro al Tesoro para el pago de energía. De no llegar un aluvión de dólares frescos por parte de exportadores, a este ritmo las reservas podrían perforar un nuevo piso antes de diciembre.
Las nuevas restricciones sumadas a la estrepitosa caída en las reservas revivió el nerviosismo en el mercado cambiario. El dólar blue empezó a subir alrededor del mediodía, aunque con pocas operaciones. Hacía una semana que se mantenía planchado en $ 9,83 y avanzó a $9,95.
En tanto, el “dólar tarjeta”, subió en los últimos días con el avance del oficial. Quienes viajen al exterior pagarán $ 7,17 por dólar.