El blue regresó así a valores previos a las elecciones de octubre, cuando Guillermo Moreno salió a bajarlo ordenando a las cuevas que se abstuvieran de vender. Pero esta vez, no hubo intervención oficial. Hacia el mediodía, el paralelo tocó los $ 10,02, pero luego se ajustó unos centavos para cerrar en $ 10. Asimismo, en algunas cuevas se pactaron operaciones para hoy por $ 10,04, lo que marca una tendencia alcista.
“El Gobierno tiene que desdoblar el mercado y enviar al turismo a un dólar libre. Así, el balance cambiario pasaría de US$ 800 millones negativo a lo que fue antes del cepo, US$ 200 millones positivo por mes”, explicó a este diario Javier González Fraga. El economista y ex presidente del Banco Central aseguró que “si restablece un tipo de cambio devaluado que fluctúe entre 8 y 10 pesos, el turismo volvería a ser superavitario. Si se incluyesen también las operaciones financieras, llegarían también dólares de inversiones extranjeras”.
A la demanda estacional, se le sumaron los temores que persisten sobre nuevas restricciones. La caída estrepitosa en las reservas –el Central ya perdió un cuarto de los dólares que tenía a comienzos de año– terminaron de empujar al alza al billete.
En dos días el blue avanzó 17 centavos.
“No es alarmante el nivel de reservas, pero sí lo es este ritmo de caída si se prolonga. Estamos a un nivel de reservas que cubriría 4 meses de importaciones, es bajísimo” dijo Gonzalez Fraga. “Estar fomentando la caída de dólares para viajar al exterior o alentar la importación de autos carísimos, cuando faltan insumos para necesidades básicas, como medicamentos, me parece una inmoralidad. Y aunque tomaran ahora medidas, a esta temporada turística ya no le afectaría porque la compra de pasajes ya se hizo”, añadió.
Como se les escapó el paralelo, el Gobierno intentó achicar la brecha que lo separa del dólar oficial deslizando el tipo de cambio. Ayer el billete que venden las casas de cambio quedó en $ 5,995, un centavo y medio por encima del miércoles.