Mientras los bonos en dólares no se afirmen, el mercado financiero seguirá a la deriva y la suba del dólar en las cuevas será una amenaza.
Las reservas pagan el costo de la falta de firmeza de los bonos en divisas. La excepción fueron los cupones PBI, porque recibieron la señal más clara de la economía: se confirmó oficialmente que la economía este año crecerá casi un 5% y esto gatillará el pago a fin del año próximo de más de u$s 3 mil millones. La respuesta de los inversores fue inmediata. El más buscado fue el emitido en pesos, porque saben que su renta será muy elevada y está al margen de cualquier contingencia con los dólares. Por eso subió casi un 3%, mientras el cupón nominado en dólares, que tiene legislación Nueva York, debió conformarse con un avance del 0,77%, que, a pesar de lo magro, lució en un mercado en el que bajaron todos los bonos en pesos y en dólares.
Los títulos en dólares de mediano plazo de legislación argentina que abundan en las carteras de los inversores, que los tienen como alternativa a los billetes norteamericanos por su corto plazo y porque pagan intereses semestralmente, hace cinco ruedas que no conocen el alza. Si bien sus bajas son leves, se van acumulando. El viernes, el Boden 2015 quedó neutro, pero el Bonar X que vence en 2017 bajó un 0,46%. De todas maneras, la mala performance de los bonos locales fue compensada por los que tienen legislación Nueva York y pertenecen el canje de la deuda. Tanto el Discount como el Par en dólares tuvieron subas de casi un 1% que impulsaron una mejora del riesgo-país de la Argentina, que cayó un 2,53%, a 808 puntos básicos y volvió a uno de los niveles más bajos del año. El problema continúa en la plaza mayorista. El viernes, en el Forex-MAE se operaron u$s 247 millones, pero la mayoría de los negocios correspondía a demanda de dólares de los importadores. Los exportadores no estuvieron presentes. Las medidas del Banco Central de impedirles financiarse en la plaza local no lograron que liquiden lo que tienen pendiente.
De esta manera, desde la primera hora hubo demanda de dólares y la mesa de dinero del Banco Central no tuvo más remedio que vender u$s 40 millones para lograr que el dólar cierre a $ 5,995 en lugar de los $ 6 a los que había abierto. La pérdida de divisas fue grave: u$s 100 millones, y las reservas bajaron a u$s 32.500 millones, a pesar de que el oro subió un 0,22%, a u$s 1.289,20 por onza troy. Pero, además de las ventas a importadores, hubo que darle al Tesoro u$s 50 millones por importaciones de energía, y siguió el goteo en los bancos de los depósitos en dólares.
La mesa de dinero del Central está librando una lucha desigual, porque cada día comienza con una desventaja de u$s 50 millones como mínimo que le debe dar al Tesoro para que pague las compras de gas, gasoil y naftas.
Este déficit produce una desventaja psicológica porque apresura los pagos al exterior de las empresas, desespera a los importadores, y crece la demanda de divisas en el circuito marginal, porque los inversores y ahorristas intuyen que el dólar será un producto cada vez más escaso y, por lo tanto, tendrá más valor medido en pesos. Esta semana, el Gobierno tendrá un problema con las reservas si no consigue una alternativa para financiarse en el exterior.
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